5 DE JUNIO | La noche más blanca de mi vida

Autor | Danilo Quinteros

Dedicado a todo un país deportivo
Aquella noche, la del 5 de junio, fue sin dudas, la noche más larga, especial y deseada que se haya podido vivir. Era todo brillo, algarabía… Una bendita locura que nos poseyó luego del final de un partido inolvidable. Se abrió el cielo y desde el firmamento llovían estrellas fugaces que se confundían con la lluvia de lágrimas y emociones que inundaron por completo a nuestro país.

Esa noche era de año nuevo en otoño, las fiestas se multiplicaron por doquier en nuestro territorio, nos vestimos con la mejor pinta que teníamos. Mi mami me puso camisa, me peinó para la ocasión y se prepararon los mejores platos para la cena.

La fiesta se inició en un pulmón blanco de Macul con más de 65 mil corazones y luego de 90 minutos eternos y tres históricas estocadas de antología, los fuegos de artificio anunciaron la llegada de la reina, de aquella que por años se trató de conquistar, esa que en ocasiones nos guiñó el ojo, nos dio esperanzas, nos ilusionó y que siempre, pero siempre se iba con otro. Allí estaba ella, la soberana del continente esa noche en el estadio, en mi casa, en el living de todos los hogares, altiva y hermosa, ganada, lograda, conquistada, frente a mis ojos y a los ojos de todo un país que se desbordaba en felicidad. Todos quisimos abrazarla, besarla, sentirla en nuestra piel, la sangre hervía, los corazones explotaban y de todas, todas las gargantas un grito al unísono se hizo sentir «Campeones de América».

Era noche de fiestas y desvelos, todos éramos Barti, Pizarro, el loro, el Chano, Pérez, Mendoza, y Leonel hijo…Y vaya que valía la pena desvelarse en el embrujo de canticos y celebraciones luego de tantos desvelos de fracasos y frustraciones.

Era la noche más feliz de todas, la más esperada y la más deseada, mis viejos lloraban, mis hermanos lloraban yo lloraba y todos llorábamos de felicidad a punta de champagne, vinos y otros brebajes, las banderas blancas eran de nubes que se agitaban al son de nuestros cantos.

Allí estaba la Copa Libertadores de América, en cada recóndito lugar de la patria, nuestra y para siempre.

Si, lo recuerdo como si fuera hoy porque ese momento es inolvidable, pueden venir nuevas felicidades pero la primera vez es la más especial, esa noche del 5 de junio del 91 fuimos los mejores del continente por vez primera y única vez.

Todo Chile era campeón y miré nuevamente a mis viejos que reían y lloraban las lágrimas más emocionadas y contenidas que todos quisimos llorar alguna vez. El sueño se hizo realidad, por fin campeones me gritaban y junto a todos en todo chile viví la noche más hermosa de mi vida, la noche en que Colo-Colo fue Chile de principio a fin, la noche en que el eterno campeón fue Campeón de América.