Un sueño que empezó de niña y se volvió realidad en el Monumental
Hay momentos que marcan una vida completa. Para Amara Sánchez, ese instante llegó al salir del Estadio Monumental después de firmar su primer contrato profesional con Colo Colo. Ahí entendió que todo era real.
Amara Tais Sánchez Ayala, nacida el 25 de julio de 2005 y actualmente con 20 años, comenzó su historia con Colo Colo cuando tenía apenas 11 años. Desde entonces inició un extenso proceso formativo dentro del club albo, creciendo futbolística y personalmente en las divisiones menores hasta concretar, casi una década después, su esperado salto al plantel profesional del primer equipo femenino.
El pasado martes, Amara Sánchez firmó su primer contrato profesional con Colo Colo, oficializando así su incorporación al plantel adulto del primer equipo femenino para la temporada 2026. La arquera formada en la cantera alba da el salto definitivo tras años de proceso formativo en el club, convirtiéndose en nueva integrante del plantel profesional y en la tercera portera del equipo, detrás de Ryann Torrero y Bernardita Hernández, en un paso clave dentro de su carrera que recién comienza.
“La felicidad fue enorme. Sentí que se había cumplido un sueño que tuve desde pequeña: ser profesional en el equipo de mis amores”, cuenta la joven arquera alba, todavía asimilando un paso que persiguió durante casi una década.
Porque detrás de la foto oficial y la camiseta sostenida frente a las cámaras, existe una historia larga, silenciosa y muchas veces dura.
Aca te contamos detalles de su historia y aspiraciones:
Nueve años de formación y un camino que casi se detiene
Amara llegó a Colo Colo cuando aún era una niña. Desde entonces atravesó un proceso formativo extenso, exigente y lleno de obstáculos.
“Llevo casi nueve años en el club y fue un proceso muy largo y duro”, reconoce.
El momento más complejo apareció hace dos temporadas, cuando incluso pensó en abandonar el fútbol.
“Hace dos años viví mi momento más duro. Pensé en dejar de jugar”, admite. Y no fue la única duda: “Muchas veces pensé que no llegaría a ser profesional”.
Lo que evitó ese final fue el apoyo cercano de su entorno. Su familia y el profesor Eduardo Espinoza se transformaron en pilares fundamentales para su camino.
La arquera que todavía quiere descubrirse
Su posición tampoco fue casualidad. Convertirse en arquera fue una decisión tomada junto al cuerpo técnico durante su formación.
“Fue algo que decidimos con los profesores. Es uno de los puestos más difíciles, pero también hermoso”, explica.
Hoy, incluso, reconoce que sigue construyendo su identidad bajo los tres palos.
“No sabría describir todavía mi estilo. Tengo que descubrirlo aún”.
Para llegar preparada al profesionalismo, trabajó especialmente el aspecto mental: emociones, concentración y lectura táctica del juego. Y como referentes aparecen nombres grandes: Christiane Endler la histórica “Tiane” y el alemán Marc-André ter Stegen.
El peso de defender al club más grande
Firmar en Colo Colo no solo significa cumplir un sueño. También implica convivir con la presión.
“Es un peso muy grande que no cualquiera aguanta. Es el equipo más grande de Chile y en el pecho se lleva mucha historia”, asegura.
Una exigencia que aumenta considerando el presente del plantel femenino, tetracampeón del fútbol chileno.
“Existe la presión de seguir ganando y sacar adelante otro campeonato”, afirma.
El próximo objetivo: debutar y mirar la Roja
Aunque el contrato ya está firmado, Amara tiene claro que el verdadero desafío recién comienza.
“Ahora pienso en dar todo de mí para mantenerme y seguir haciendo lo que amo”.
Su meta inmediata es una: debutar profesionalmente. Y más adelante, otro sueño aparece con fuerza.
«Jugar por la selección es uno de mis sueños y sí, me imagino estando ahí”.
Un mensaje para quienes vienen detrás
Con apenas el inicio de su carrera profesional, la arquera ya mira hacia las nuevas generaciones que sueñan con recorrer el mismo camino.
“Que nunca dejen de soñar, que tengan disciplina y constancia, y que sean felices haciendo el deporte que aman”.
Y si pudiera hablar con su versión más pequeña, el mensaje sería claro:
“Nunca te rindas, toma todo en serio desde el primer momento y no bajes los brazos, porque vienen cosas hermosas más adelante. Disfruta y sé feliz”.
















