A pocos días de la Junta Ordinaria de Accionistas del 29 de abril, el mapa político de Blanco y Negro ha sufrido un sismo de proporciones.
Aníbal Mosa, actual mandamás de la concesionaria, oficializó su «jugada maestra» para asegurar su permanencia en el poder: el lanzamiento de una nueva Oferta Pública de Adquisición de Acciones (OPA) que busca otorgarle el control mayoritario de la sociedad anónima sin depender de terceros.
A través de un inserto a página completa en el diario El Mercurio, el empresario de origen sirio dejó clara su intención de desembolsar una cifra cercana a los 10 millones de dólares para aumentar su paquete accionario y, por consiguiente, asegurar una mayor cantidad de directores en la mesa dirigencial.
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La operación, asesorada por la corredora LarraínVial, busca adquirir más de 61 millones de acciones de la Serie B. Con este movimiento, Mosa pretende blindarse ante la incertidumbre que genera el apoyo del Club Social y Deportivo Colo Colo, que históricamente ha sido el juez en las elecciones de presidente.
Un aspecto crucial de esta nueva OPA es el cambio de postura del bloque opositor. A diferencia del intento fallido de enero pasado, esta vez Rentas ST (sociedad vinculada a Leonidas Vial) manifestó su intención de vender la totalidad de sus acciones.
Si la operación tiene éxito, Aníbal Mosa lograría un control casi absoluto sobre el destino del «Eterno Campeón», reduciendo al mínimo la influencia política de otros bloques y del propio Club Social. Esto le permitiría gestionar proyectos de gran envergadura —como la remodelación del Estadio Monumental— con total autonomía administrativa.

