Colo-Colo, con el empate en San Carlos de Apoquindo, queda casi sin opciones de pelear el título del Apertura, sin embargo, se ve un futuro prometedor para el equipo de Pablo Guede.
«Autor | Rodrigo Gallegos Follow @Roidrigo»
Siempre sostuve que este torneo tenía que ser de transición para Colo-Colo. Pablo Guede tomó el equipo muy encima del inicio del torneo y no tuvo el tiempo suficiente para armar el plantel como él quería. Hubo partidos buenos al comienzo y después se cayó en un pozo peligroso, que nos tuvo muy hundidos.
No obstante, desde el partido con Huachipato en el Monumental, Colo-Colo empezó a enmendar el rumbo y empezó a sacar buenos resultados. Ganó un clásico, sigue vivo en Copa Chile y no perdió más.
Cuando se tenía la opción de entrar a la pelea del título, no se consiguió el resultad esperado; primero empatando heroicamente con San Luis y ahora empatando injustamente versus Universidad Católica. Ambos resultados nos alejaron de la pelea del título pero la convicción de hacer bien las cosas en un futuro sigue intacta.
Primero que todo, y muy importante, es que Pablo Guede al fin encontró un equipo base. Se decidió con la línea de a tres y supo flexibilizar esa idea de juego suicida que tenía en un principio, siendo algo más paciente pero más efectivo. Se puede ver un equipo aceitado, que se entiende y que empieza a mecanizar los movimientos; cuestión que mucho le pedíamos a los jugadores a mitad de torneo.
Además, Guede ha sido muy inteligente al momento de sacar rendimiento a los jugadores. Prueba de ello es Luis Pedro Figueroa, Martín Rodríguez y por sobre todo, Esteban Paredes, quien se ganó una citación a la selección chilena. También leyó muy bien lo que necesitaba al equipo, incluso sacando de la titularidad a Gonzalo Fierro, permitiendo que el equipo se viera un poquito más liviano y más rápido por un costado en el que no se estaba haciendo daño.
Otro punto a favor de Guede y que permite augurar un muy buen futuro para Colo-Colo, es que el técnico muestra ser un hombre muy sabio futbolísticamente. Se nota que estudia a los rivales y plantea los partidos de muy buena manera, incluso dando clases de táctica a sus pares, como sucedió ante la U en el Monumental y a Mario Salas en San Carlos.
Y otra cosa, no menos importante, es que los jugadores parecen convencidos y le creen a Pablo Guede. El discurso claro que tiene el entrenador caló hondo en el plantel y todos están remando para el mismo lado, cuestión siempre importante en un equipo.
Ahora, hay que enfocarse en la Copa Chile. Lograr un título siempre es obligación en el Cacique, sin descuidar, por supuesto, el campeonato nacional, que siempre hay que enfrentarlo de la mejor manera.
El Clausura debería ser EL campeonato para demostrar de lo que está hecho el equipo y Pablo Guede. El adiestrador tendrá un torneo encima y podrá planificar el equipo a su antojo (con la limitación del número de refuerzos) asumiendo las falencias que hay para poder mejorarlas.
Será interesante también, ver qué pasa en la Copa internacional a la que se clasifique. Sería espléndido que tengamos una actuación como hace mucho no tenemos y que se consolide esta idea de juego para lograr buenos resultados.
Obviamente hay cosas que debemos mejorar, pequeños detalles que nos costaron puntos importantes en estos dos partidos recientes y que hay que trabajar para poder dar un muy buen espectáculo el próximo torneo y, en lo inmediato, en la Copa Chile, donde el rival nuevamente es Universidad Católica.
Con todo, este Colo-Colo es un cheque a fecha. El futuro que se ve, al menos para mí, es muy promisorio por el cómo se dio la última parte del torneo y por el trabajo que hay todavía por hacer. ¡Vamos con todo Colo-Colo, esto recién está comenzando!
Imagen: Carlos Succo / colocolo.cl
















