Por Relator Popular Follow @relatorpopular
Antes de viajar a Sudáfrica, para jugar el mundial, Chile jugó un amistoso invernal en el sur del país. Chupete, el goleador de las eliminatorias sudamericanas, era una de las principales figuras de la selección, sinónimo de gol.
La lluvia de aquel partido casi intrascendente le jugó un pésima pasada y el centro delantero se tuvo que consolar con intensas sesiones de rehabilitación, con inyecciones de placenta de oso panda bebé incluida, para definitivamente llegar en paupérrimas condiciones a la cita planetaria, donde jugó poco y mal.
Años más tarde tendría otra mala experiencia con la lluvia, que no vale la pena ahondar. Para eso está Primer Plano.
El domingo en el Monumental, en cambio, bajo una intensísimo aguacero, apareció el Humberto Suazo que todos queríamos de vuelta en Colo-Colo. Fresco, chispeante, amagador, metidito en el partido y con una precisión que ya dábamos por perdida.
Fue lejos la figura del triunfo frente a un Audax que en menos de diez minutos ya se daba por derrotado. Asistió y fue víctima del penal. Fue protagonista de todos los goles. El 26 de los blancos, el muchacho de los frenillos, salió ovacionado ante un público que quedó como diuca, pero que salió celebrando. Feliz, como se debe salir siempre del Monumental.
Chupete se reconcilió bajo la lluvia. Chán!
Imagen: La Nación















