Colo Colo TRICAMPEÓN

Iba a ser una tarde agtricampeon8ónica, así lo auspiciaban en las radioemisoras del año 2007, me cuenta mi padre mientras toma un café. Habíamos visto casi todos los partidos en familia como es costumbre desde que tengo uso de razón, porque Colo Colo siempre ha sido motivo de encuentro. Mi padre dice que intentó convencer a mi mamá para llevarme con él a ver el partido final, pero todo fue en vano. Sin embargo, su historia es mi historia, y hoy se las quiero compartir.

“Yo había viajado muchas veces a Santiago para ver al popular, pero nunca en un partido importante donde pudiéramos ser campeones. El Colo había hecho una campaña tremenda, asi que un primo de Santiago me compró la entrada y fui solo, no estaba ni ahí. Yo quería ver a Colo Colo levantar una copa”, me cuenta emocionado recordando su viaje al Monumental.

Tomó un bus la noche anterior al partido, y estaba tan nervioso que se compró una caja de vino para el camino. El recuerda como si fuera ayer que cuando partió el bus yo le grité “CAMPEON HAY UNO SOLO”, y no pudo sacarse eso de la cabeza durante todo el camino. A sus casi 45 años todavía el cacique hacia que se le pusiera la piel de gallina.

Al llegar a la capital en la mañana, se juntó con un primo que lo invitó a comer algo, y luego lo fue a dejar en auto al estadio. Tuvo que bajarse del auto varias cuadras antes, el mar de gente con la camiseta del popular hacia muy lento el tránsito y dice que “todos sabían que Colo Colo iba a ser tricampeón, no había otra opción”

Sentado en su asiento en el sector Océano, esperó ansiosamente el inicio del partido, y entonces se dio cuenta que no estaba solo, que habían miles de personas con él esperando lo mismo. Al mismo tiempo que Colo Colo enfrentaba a Palestino, la Universidad Católica también se la jugaba por pelear la copa. Un triunfo nuestro nos coronaba por tercera vez seguida campeones del torneo nacional; y costó, se sufrió.

El primer tiempo fue muy malo, no hubo ocasiones de gol y parece que todos sentían lo que ese partido significaba. Lo se yo también, porque seguí el partido con mi familia en casa y no puedo olvidar a Cejas puteando a todos para que se pusieran las pilas.

En el estadio mientras tanto, mi padre observaba con miedo como Colo Colo intentaba y no lograba concretar, llegar al arco rival. Recuerda que avanzado el segundo tiempo, el Bichi decidió sacar a Alexis Sánchez y poner a Jerez. Dos minutos más tarde, de sus pies nace un pase preciso para Humberto Suazo que terminó en gol.

“Fue una locura, puta que nos costó. Me paré, grité y di gracias al cielo por haber podido estar ahí. Quería abrazar a alguien y no sabía a quién, hasta que el caballero de al lado me miró y me dijo SOMOS CAMPEONES MIERDA!!. No sé quién era, pero lloramos juntos”, me dice mirando la camiseta que usó ese día. Ya había sacado pasaje de vuelta, si no se iba después del partido iba a perder el bus. Pero nada le importó, se quedó a celebrar y a ver la vuelta olímpica, no iba a haber otra oportunidad igual.

Vio a un Colo Colo tricampeón, a un Humberto Suazo goleador en su último partido en nuestro estadio antes de partir a México, vio a un Claudio Borghi consagrarse como referente en la banca alba. Dice que le habría gustado compartir esa experiencia conmigo, haber celebrado juntos… pero para él sigue siendo una experiencia única, monumental.