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Autor | Nicolás Basaure Follow @nbasaurev
Imagen: conmebol.com
Tras la llegada de Pizzi a la dirección técnica de nuestra selección redacté una columna en donde plantee la necesidad de enfrentar la Copa América Centenario con un equipo alternativo, las razones que entregue eran variadas, desde la priorización de una eliminatoria por sobre una copa conmemorativa, hasta el tema del desgaste propio de nuestros jugadores que llevaban años sosteniendo campañas en sus clubes y en la selección sin el descanso suficiente.
Claramente esto no fue lo que ocurrió, no obstante y pese al resultado obtenido siento que para el momento en que lo escribí era lo aconsejable de hacer, el grupo de jugadores no tenía que demostrar absolutamente nada, ya habían sido campeones de la Copa América realizada en nuestro país, un hecho histórico para nuestro futbol, por lo que el crédito que tenían con los hinchas y el mundo periodístico era más que suficiente como para haber experimentado.
En todo caso la decisión de Pizzi de ir con lo mejor no me sorprendió, había situaciones que lo hacían necesario, el hambre de los seleccionados por seguir cosechando triunfos sumado al recuerdo presente de la figura de Sampaoli no le daban mayor margen de operación, no obstante igual se dio el lujo de no convocar a Valdivia y llamar a jugadores con mucho menos cartel, un verdadero suicidio para el mundo deportivo en general dados los resultados obtenidos en la primera fase, en donde se cuestionó en demasía el juego colectivo e individual de nuestros jugadores.
Al final la apuesta de Pizzi por jugadores como Fuenzalida y Puch le resulto a cabalidad, hoy cuenta con un plantel más numeroso y con una mejor proyección a futuro, más cuando todos sabemos que la maduración de esta generación debiese ser para el mundial de Rusia 2018.
Reconozco que hablar desde la vereda del triunfo es mucho más fácil, las virtudes se potencian por sobre los defectos, y toda situación controversial queda en un segundo plano frente a un título continental, no obstante y para este caso en particular siento que todo lo que ocurrió fue fundamental para la consecución del objetivo.
La selección chilena se ha consagrado en el éxito, es de esperar que todos quienes somos parte de esto estemos alineados con el objetivo final de esta generación, que no es más que el ser campeones del mundo, cosa que cuando la escuché por primera vez ya hace varios años me pareció de una ilusión inmensa. ¡Cómo nos han cambiado la mentalidad estos muchachos!

