|COLUMNA| Conspiraciones salfatísticas

Antiguamente para ser hincha de Colo Colo solo bastaba con que te gustara el equipo. No era requisito ir a la cancha, tampoco comprarte la camiseta oficial, mucho menos ser socio, ni siquiera tenías que conocer a los jugadores, bastaba con que por alguna razón, la que fuera, el equipo te gustara.

Autor | Samuel Lorca

Después de la quiebra del club el año 2002 aparecieron varios grupos de hinchas que desafiaron todo ese romanticismo, hinchas que están en contra de todo y que viven protestando “por el bien de la institución”. Estos grupos comenzaron al alero del quebrado Club Social y Deportivo quienes, luego de concesionarse el equipo, comenzaron una interminable campaña con el fin de recuperar el club ‘para los hinchas’ la que consistió primeramente en alegar por lo injusto de la quiebra, siguiendo por la ilegalidad del síndico, luego por la demonización de las sociedades anónimas y finalmente con la incansable guerra contra todo lo que haga la concesionaria. Al pasar los años toda esta fuerza inicialmente unida comenzó a separarse y a cuestionar las acciones y el manejo del CSyD, lo que llevo a la creación de nuevos grupos que bajo los mismos conceptos e incluso con mayor radicalidad congregaron a nuevos hinchas. Hoy existen varias agrupaciones que cuestionan todo: la quiebra, las S.A., la administración de B&N, la incapacidad del Club Social y todo lo que pueda ser cuestionado, desde el primer dirigente hasta el último jugador. Y si bien todo eso es válido y la intención es buena, al punto que incluso se podrían compartir muchas de sus ideas, el problema con ellos pasa por una estrechez de pensamiento inentendible, una intolerancia abismante e incoherencias terribles que descreditan toda su buena intención.
Se debe tener claro que ninguna de estas organizaciones acepta cuestionamientos. Quien discuta alguno de sus principios será acusado de estar desinformado, ser conformista, de dejarse engañar por la prensa oficial y otros cargos por el estilo. También se debe tener en cuenta que para ser un hincha ‘a la altura’ y poder discutir con ellos se debe poseer un post-grado en Quiebras y Sociedades Anónimas o como mínimo tener fuertes nociones en Derecho. Obviamente la información nunca debe llegar por medios oficiales que tergiversen la realidad, y por último, y lo más importante, nunca se debe cuestionar a la antigua administración de la Corporación. Nunca, que quede claro.
Todas estas agrupaciones comparten un decadente discurso populista y facilista. Esa cantaleta de que el club es ‘de los hinchas’, que quieren recuperarlo ‘para el pueblo’, que ‘la gente’ y tanta tontera que han aprendido de nuestros honorables políticos. Todo ese verso nefasto se cae cuando les toca considerar a esa gente. En el caso del Club Social y Deportivo para ellos no cuenta ese pueblo para el que quieren rescatar el club si no es socio. Porque los socios son una estirpe de elite en el club ‘popular’, las cuotas pagadas los hacen prácticamente dueños y como tal no permitirán que un hincha peliento que no figure en las bases discuta. Da lo mismo los argumentos que se tengan, los socios siempre superaran a cualquier ‘hincha de cartón’ por los años que llevan inscritos y las cuotas que con esfuerzo pagan. Porque su lucha es la única lucha y el resto no existe.
En las demás asociaciones no oficiales el tema es similar. Acá encontramos verdaderos talibanes albos que quieren quemarlo todo, porque todo debe desaparecer para hacerlo como ellos dicen. Intentan convencer a quien quiera escucharlos de que la quiebra fue una farsa y la atribuyen a verdaderas ‘conspiraciones salfaticas’ de grupos de poder que deseaban apoderarse del club y aseveran tener pruebas irrefutables. Si les nombras que las administraciones de Menichetti y Dragisevic fueron hipotecando el club desperdiciando todo el éxito anteriormente conseguido y que casi lo hicieron desaparecer tratando de volver a emularlo, te vierten bencina y te prenden fuego por no saber, por no informarte (con ellos claro está), por creerte lo que te vendieron los medios ya que el club no tenía por donde quebrar, que hoy la deuda es mayor, etc. Ya cuando no pueden convencerte te acusan de ser un conformista que aplaudes al vicioso del gerente. Su argumento final más recurrente es que no importa que la corporación sin fines de lucro haya quebrado porque dejó un estadio y la Libertadores, cosa que la concesionaria está lejos de hacer.
Es entonces cuando uno se pregunta qué tanto conocen la historia del club que dicen amar: ¿Sabrán que Colo Colo casi desaparece en sus primeros cinco años de historia? ¿Qué fue intervenido varias veces y administrado por entes distintos a la Corporación? ¿Qué fue salvado por distintos medios incluso por mecenas? ¿Sabrán que el sueño del estadio tardó más de 40 años en concretarse? ¿Qué el primer terreno se compró en 1946, que luego se vendió y se adquirió la actual locación, que la Inmobiliaria se constituyó en 1956, que hubo una primera inauguración en 1975, antes de la entrega definitiva en 1989? ¿Sabrán cuantas administraciones tuvieron que pasar para concretar ese sueño? ¿Y sabrán que por culpa de las dos últimas el club casi se queda sin estadio?.
Alegan porque esta administración con fecha de vencimiento en 10 años no ha logrado emular logros que al club le tomó más de 60 obtener, porque no han conseguido trofeos como la Copa Libertadores, nuestro mayor orgullo, pero ¿de qué hubiese servido si el club desaparecía?. Me pregunto si estos hinchas, muchos de ellos muy jóvenes, habrán vivido la desesperación del colocolino cuando lo único que se escuchaba era que el club desaparecía, que había que vender el estadio para pagar acreedores, que había que recoletar dinero entre los hinchas (la famosa ‘Coloton’), que se cerraban las opciones y que esta vez no habría un mecenas salvador.
La concesión, les guste o no, fue esta vez nuestra tabla de salvación. Cierto, no están por las razones que uno quisiera que estuviesen, vinieron a lucrar con el club más grande de Chile y no por otra cosa. Cierto, perdieron el rumbo deportivo hace un rato, comenzaron bien con la era Borghi pero hasta ahí (aunque la historia alba de periodos como estos está llena, sino revisen la década de los 60 y 70). Pero señores, hay club para reclamar aun porque este artilugio de la S.A. se hizo cargo de las deudas y genera parte de ganancias al Club Social (porque el CSyD también recibe su parte). Y si bien estas organizaciones nuevas cuestionan un montón de números (por ejemplo la inversión, como si alguna vez antes se hubiese invertido un par de millones de dólares en refuerzos o como si el Club Social o alguna de estas organizaciones pudiera replicar un gasto como ese) no toman en cuenta que los jugadores, los utileros, los funcionarios, los técnicos de cadetes, etc., esos que trabajan por el club y para el club y que tan mal la pasaron en la quiebra están al día. Esos que son la base de todo, que también son el pueblo, que eran estandarte de lucha cuando el club quebró y que ahora no consideran entre sus proclamas.
Aclaro de inmediato que no soy partidario de las Sociedades Anónimas Deportivas, tampoco de Blanco y Negro, y que nunca quise ver al club quebrar. Pero quebró y eso le dio entrada a todo lo demás. Son tremendamente críticos con el actual administrador, y en muchos puntos con razón, pero ninguna de estas asociaciones, incluida el CSyD, ofrece una alternativa mejor.
Porque el Club Social y Deportivo, a más de una década de la quiebra ha avanzado a paso de tortuga en la misión de fortalecerse para ser una opción sólida cuando termine la concesión. Recién hace un par de años terminó de limpiarse de aquellos que llevaron a Colo Colo al foso y han preferido atacarlo todo en vez de ordenar la casa. Es más fácil demonizar a los que manejan ahora el club que mirar hacia adentro y ver los errores que no los dejan salir del fracaso. ¿Cómo no han logrado afianzarse en una década? ¿Cómo es que aún no han logrado probar ante un tribunal todas las supuestas ilegalidades y delitos que revocarían la quiebra? ¿Cómo es que teniendo dos representantes en el directorio de la S.A. no logran encauzar al club por el camino correcto? Se esperaba que después de tantos años estuvieran enfocados en ser un ente sólido, fuerte, transparente y confiable que asegure que no se repetirán los errores del pasado que son los que llevaron a la situación actual. En cambio, están lejos de conseguir ser una opción valida para administrar (porque son administradores y no dueños) los destinos de la institución. Pero aún están a tiempo, quedan un poco menos de 20 años de concesión todavía, tiempo suficiente para prepararse y hacer todo lo que predican.
Pero por mucho lo que más molesta de esta nueva cepa de colocolinos es que están tan ocupados mirándose el ombligo y creyéndose los dueños de la verdad, que se olvidaron de aquello que hace grande a Colo Colo: el hincha. Pero no del 1% que es socio arribista, ni del barrista vendido a las campañas políticas o del garrero anarquista hincha de su hinchada, no de ellos. Sino del hincha común, de ese que no es socio, no por falta de ganas, sino porque no le alcanza; de ese que no puede comprar la camiseta original ni la ‘rebelde’ sino que la ‘china’ mal hecha del persa más cercano pero que la siente como el mas fanático; de ese que nunca ha ido al estadio, del que nunca vio a Colo Colo en vivo, del que se enamoró escuchando las proezas de Chamaco por la radio o celebrando los goles de Caszely; ese al que se le hizo un nudo en la garganta con el ‘gol triste’ de Barticciotto; de ese que aplaudió con cada penal atajado por el Rambo; ese que espero de rodillas el tiro de Aceval, que lloro con Henríquez en la final de la Sudamericana; ese que le hace el aguante a Paredes solo por el gusto de verle anotar en los clásicos; ese al que no le alcanza para Premium y escucha los partidos por la radio. De ese se olvidaron. Del que defiende al popular desde Arica a Magallanes cuando pierde y que se siente un eterno campeón cuando gana. De ese que cuando habla del equipo dice ‘nosotros’ como si jugara, de ese casi 50% de chilenos que somos albos. De ese al que con un discurso populista quieren transformar, de ese al que le disfrazan de justicia y rebeldía la anarquía. De ese que no sabe de pruebas, ni conspiraciones, ni abogados ni nada.
Si señores, ustedes que abogan por echar todo abajo se olvidan de aquellos que son la razón por la que a Colo Colo le apodan el ‘popular’ y olvidan también el deseo más grande la gente: Se olvidan de que lo único que pueblo albo quiere es ver a Colo Colo jugar.