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La tarde del Domingo en el monumental nos dio una lección de lo ingrato que puede ser el fútbol. Manejar un partido los 90 minutos para terminar perdiendo 2-1, a nadie le gusta, pero la sensación fue distinta, el equipo dejó claro que con el nuevo técnico se acabó el fútbol somnoliento y monótono que vimos durante el semestre pasado.
Autor | Óscar Ponce Gaete, ‘Oscarito’ Follow @OponceGaete
Imagen: Emol
Nos tocó pasar una tarde demasiado ingrata en el Estadio Monumental, la gente no falló, llegaron todos los que quisieron ver el arranque de campeonato de Colo-Colo. En la vereda de enfrente se encontraba el equipo de Unión Española, comandado por su nuevo técnico; nada menos que el mismísimo Martín Palermo. Todo pintaba para que la fiesta del fútbol se desatara a favor nuestro, pero una vez más el destino nos tenía preparado algo distinto y no muy grato para todo el hincha colocolino.
Apenas comenzaba el partido, un error infantil del arquero Paulo Garcés, tomando la pelota con las manos fuera de los límites de su área, nos dejaba perdiendo 1-0 con un tiro -inatajable para cualquier arquero del mundo- de la visita, anotado por César Pinares silenciaba por completo al Monumental, dejando escuchar al público visitante celebrar el gol de su equipo.
Después del gol de Pinares, Colo-Colo se volcó con todo en busca del gol del empate. Los intentos fueron innumerables. Se buscó por todas partes. Los despliegues por las bandas fueron impresionantes, el toque rápido y vertical asombraba al público presente en el estadio, pues el equipo mostraba un fútbol ofensivo y vertical, algo que de verdad hace rato no se veía por los pastos de Macul. Pese a generar varias ocasiones en el primer tiempo, este se terminaba con la ventaja mínima para la visita pero un alentador panorama por el estilo mostrado por el cuadro de Guede.
Comenzando el segundo tiempo, llegó el esperado gol de Colo-Colo en una jugada casi perfecta terminada por un remate de Pajarito Valdés, pudo ser desviado por Esteban Paredes, haciendo explotar el recinto de Macul en apenas el primer minuto del segundo tiempo. De ahí en más, todos creímos que el panorama al fin mejoraría para nuestro equipo, que seguía manejando las acciones del partido. Había ingresado Octavio Riveros que mostraba bastantes ganas de anotar y por ahí también tuvo su oportunidad. El tiempo avanzaba cuando de contragolpe Pablo Galdames volvía a convertir para la visita (esta vez ayudado completamente por Paulo Garcés). La ilusión de los hinchas volvía a desaparecer, el éxito del partido nuevamente se veía hipotecado por el error garrafal del meta colocolino.
Por más que buscó el elenco dirigido por Guede, no se pudo. Osorio ponía fin al encuentro dejando con las manos vacías a Colo-Colo, que a pesar de manejar el partido, no pudo contra un equipo que fue inteligente y aguantó las embestidas durante los 90 minutos de juego. La sensación que se sentía en el estadio era muy extrañ. Es cierto que a nadie le gusta perder, pero sentíamos que se había perdido luchando y todos vimos que los jugadores corrieron y se exigieron para poder lograr el ingrato empate que nunca llegó.
Esto recién comienza amigos míos y se que a pesar de no gastar 10 millones de dólares, Colo-Colo tendrá algo que decir en este campeonato no olvidemos que es un proceso que esta comenzando y como les comentaba en otra columna a veces los comienzos son algo ingratos.
Esperemos que Guede solucione los problemas que tuvo hoy para superar a una defensiva Unión Española y podamos empezar a disfrutar de los triunfos en el Estadio Monumental y por que no, también de visita.

