COLUMNA | Desde el sillón

Sí, soy de aquellos a los que nombran “de cartón”. Veo los partidos mayormente sentado en mi sillón por las casi nulas posibilidades de asistir a ver al equipo de mis amores al estadio por distintas causas que no viene al caso mencionar. Pero ¿cómo lo vive un hincha “de cartón”?


Pongamos como ejemplo el partido de este domingo frente al equipo universitario cruzado. Por las pantallas de televisión se veía la efervescencia y pasión en las caras de las personas presentes en el estadio, esas ganas de gritar un gol y cantar para alentar y lograr que el equipo perciba esa pasión desatada en las tribunas que nuestro técnico al parecer está comenzando a entender.

Bueno, para quienes dudan de la pasión de aquel que no está en el Monumental David Arellano o en cualquier otro estadio apoyando al equipo albo les informo que… lo vivimos de la misma forma. Y con baños limpios.

Gol de Tonso, la gente gritando y saltando en el estadio, yo también en mi casa. Gol de Zaldivia (en proceso de ser crack), locura en el estadio y esa misma locura vivía yo. Gol de Valdés y el estadio se venía abajo, yo gritaba ese gol y me ponía a bailar una cumbia villera al mismo tiempo junto a esa danza casi ritual de nuestro crack, y mis ojos se llenaban de lágrimas por la emoción del partidazo albo y, por qué no decirlo, bajar de esa nube de grandeza que nadie sabe de dónde sacó aquel que trató a la ruca de “vertedero”. Oye, “ídolo” de San Carlos, te informo que en ese “vertedero” se ha conseguido el logro más grande a nivel de clubes nacionales.

Entretiempo y como indica la lógica es el momento de ir al baño y relajarse un poco. Aquí viene una diferencia, ya que no tuve que hacer fila para entrar y estaba impecable. Fui a mi refrigerador y me serví un vaso con bebida, que me costó lo normal, no esos precios inflados y que complican el bolsillo de cualquiera, y volví a mi sillón para disfrutar de lo que exhibía el eterno campeón.

Sufrí con las llegadas del rival, salté con cada “casi casi” de nuestro Cacique y grité el gol mal anulado a Reina. Si, desde el sillón también hay puteadas e improperios, estos no son solo parte de quienes están presentes en la cancha. Fin del partido y la calma vuelve al cuerpo.

He estado presente en el estadio muchas veces, más de las que pueden creer, y sí hay emociones exacerbadas en ciertos momentos, pero lo esencial de aquellos sentimientos son iguales, no cambian por estar en sentado en un sillón. El hincha “de cartón” también llora, ríe, sufre y se alegra.

¿Saben que comenzó a sonar en mi cabeza cuando Pajarito convirtió y empecé mi danza?

La cumbia de los trapos.