COLUMNA | El desastre de Rancagua

El Cacique necesitaba un triunfo para mantenerse en la pelea por el Clausura, pero sufrió un duro revés, cayendo por goleada en la sexta región.

Autor | Ariel Orellana 

Imagen: t13

El lunes 26 de abril del 2010, en el estadio Monumental, se hacía oficial la llegada de Diego Cagna como director técnico de Colo-Colo. El estratega que venía de dirigir a Tigre, en Argentina, había aceptado días antes la propuesta entregada por Guillermo Mackenna, quien por ese entonces era el presidente del directorio. De esta forma, el “Flaco”, se convertía en el reemplazante de Hugo Tocalli, quien tras lograr el título 29 en el Clausura 2009, no pudo renovar su éxito.

Ese año, por los daños causados por el terremoto del 27F, la ANFP decidió hacer un torneo largo, de dos ruedas, como se hacía en el país hasta el año 2001. El elenco de Cagna sumó buenos triunfos y de la mano de Esteban Paredes y Cristóbal Jorquera, se fue posicionando poco a poco en el primer lugar. A falta de un par de fechas, Colo-Colo tenía cuatro puntos de ventaja sobre Universidad Católica, su más cercano perseguidor y el duelo más próximo era justamente entre ellos. 3 a 2 fue el resultado a favor del Cacique, quedando con una amplia ventaja de siete puntos.

Parecía que todo se acababa, pero tras una lesión de Jorquera y malas decisiones técnicas, el equipo perdió el liderato y los cruzados se coronaron como campeones. Una historia que nadie quiere que se repita.

Tras poseer una buena ventaja, el elenco de Sierra no puedo mantenerla y tras una serie de buenos resultados entregó el liderato. Hoy el equipo salió en búsqueda de un triunfo que le permitiera seguir en la lucha por el Clausura, en frente tenía a un O’Higgins que de ganar se metía en puestos de avanzada, los celestes sabían de sus opciones y salieron desde el primer minuto a buscar el partido. Así se reflejó en el marcador, un 3-0 categórico. Juan Fuentes a los 13’ y Pablo Calandria a los 20’ y 58’, entregaron los tres puntos al conjunto de la sexta región y alcanzó a Colo-Colo en la tabla de posiciones.

O’Higgins hizo ver muy mal a la mejor defensa del torneo, como lo hizo Atlético Mineiro en Brasil, por Copa Libertadores. Además, una vez más quedo al descubierto nuestro poco poder goleador, ante la ausencia de Esteban Paredes, y por sobre todo, el poco nivel creativo. Los delanteros han demostrado estar muy por debajo del nivel que necesita Colo Colo, Juan Delgado bajó mucho en su rendimiento y Martín Rodríguez va en un descenso cada vez más grande. De Javier Reina ni hablar, no es ni será el “10” que necesita el club y ubicarlo por el costado derecho del ataque tampoco ha sido una solución.

Cristofer Gonzáles se ha encargado de demostrar su descontento ante la carencia de oportunidades, pero cuando le ha tocado, ha mostrado muy poco.

Por decisión técnica, Esteban Paredes y Jaime Valdés vieron el primer tiempo desde el banco. José Luis Sierra apeló al desgaste físico de ambos y decidió no hacerlos jugar desde el inicio. Ahí es dónde me pregunté ¿Puede un equipo que está “peleando” el título, dejar a sus dos máxima figuras afuera?. Seguí observando el partido reaccioné ¿Estamos realmente peleando el título?. Parece que no. Las fichas del Coto parecen estar en la Copa Libertadores, quizás intentando rescatar ahí una paupérrima campaña, porque si bien en un principio se le dieron los resultados, el equipo no ha logrado tener una línea clara de juego. El primer tiempo frente a la Universidad Católica, al parecer fue solo un espejismo, los mejores 45’ minutos del Cacique en el año, pues en los demás partidos ni siquiera se ha estado cerca de lo que fue ese rendimiento.

Todo equipo es el fiel reflejo de su entrenador, y José Luis Sierra demuestra poca autocrítica y poca pasión por el fútbol, como en su momento pasó con Diego Cagna. Dicen que no está muerto el que pelea, pero no sé si el entrenador quiera dar esa pelea. Lo dudo.

El desastre de Rancagua nos dejó muchas dudas, es de esperar que todo sea distinto por Copa Libertadores.