Por Diego González.
Hoy estoy triste. Ayer no jugó Colo-Colo. Mañana tampoco. Es más ni siquiera dentro de un mes tampoco juega.
Estas paras del torneo nacional duelen más que nada en la vida. No hay Colo-Colo. No tenemos a quién cantarle, ni a quién alentar.
Colo-Colo significa tantas cosas que estar forzado a desconectarte de él es dificil.
No hay más que hacer que esperar que vuelva y con él las banderas blancas y negras agitandose con fuerza en el aire en el Estadio Monumental.
Colo-Colo es todo. Es la alegría, el carnaval y la «Albolocxra».
Echo de menos entrar al Monumental con las manos sudorosas, por los nervios de ver a mi Colo-Colo querido buscando el triunfo y el Campeonato. Extraño mis propios gritos esquizofrénicos a la Televisión cuando juega de visita.
Echo de menos las invitaciones de mi viejo a su casa para ver el partido juntos.
Colo-Colo: Te echo de menos.
















