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A mitad de año Pablo Guede asumió la banca popular y si bien en el comienzo dejó mucho que desear, con el correr del semestre el rendimiento mejoró ostensiblemente y varios de los cuestionamientos que se hicieron en un inicio, como que no tuvo tiempo para trabajar, se desvanecieron, aunque otros, como las falencias conceptuales del estratego, permanecen.
Autor | Samuel Lorca Follow @xamwel
Pero hubo un cuestionamiento en particular que tomo fuerza a inicios de semestre y que hacía referencia a que el estilo de juego del argentino requería de un alto desgaste físico y apuntaba directamente como responsables del mal momento a los jugadores experimentados del plantel. Desde los tiempos en que Héctor Tapia estaba en la banca alba que se viene cuestionando la alta cantidad de jugadores experimentados que tiene el plantel de Colo-Colo, más aun cuando estos se ven aquejados por constantes lesiones e irregularidades debidas justamente a que su extensa carrera comienza a pasarles la cuenta. En su momento fueron sindicados como los directos responsables del mal juego del Cacique por no estar físicamente a la altura de lo que requería el estilo de Guede, y si bien varios de ellos mejoraron notablemente ese aspecto, igual se hace necesario revisar el presente de estos viejos estandartes y comprobar que tan favorable o perjudicial puede ser para la temporada venidera.
Para calificar como veterano a un jugador consideraremos el hecho de que ciertos estudios indican que los futbolistas alcanzan su mejor etapa entre los 28 y los 32 años, entrando luego en un declive físico que afecta su rendimiento futbolístico. Por tanto evaluaremos a aquellos integrantes del plantel que exceden los 33 años, poniendo (arbitrariamente) esta edad como límite.
Comencemos de mayor a menor:
JUSTO VILLAR (39): En los arqueros la edad no suele ser factor en cuanto a rendimiento y Justo es prueba de ello. De un nivel incuestionable, que aún lo tiene como seleccionado de su país, es el titular indiscutido estando en condiciones. Y es ahí donde radica su principal problema. Su larga trayectoria lleva implícito un desgaste físico importante lo que a sus casi 40 comienza a notarse al ser presa de constantes lesiones que lo dejan sin jugar por varias fechas. De hecho, antes de lesionarse gravemente se había perdido varios partidos por dolencias menores y esa intermitencia retrasó la conformación de un bloque defensivo sólido. Pero más allá de la rotura de ligamentos que lo aqueja actualmente, Villar será tema debido a que su proyección como arquero popular no debiera pasar de la próxima temporada. Tal vez esta ausencia decante en una suplencia que de por finalizada su etapa en el club (y probablemente también en el futbol activo).
ESTEBAN PAREDES (36): El capitán es, hoy por hoy, la figura máxima del equipo, ídolo absoluto, al punto no se visualiza que mientras siga en actividad no esté en Colo-Colo. Ahora, que deba retirarse en el club no quiere decir que será titular hasta esa fecha. Esteban comenzó a la baja la temporada continuando el declive iniciado el año anterior, siendo aquejado por dolencias constantes que hacían que fuera raro que entrenara con normalidad, perdiendo movilidad progresivamente. Pero, según propia confesión, debió replantearse su carrera y la manera en que hacía las cosas, bajó de peso, trabajó su fondo físico y su alimentación y volvió a ser el Paredes goleador y efectivo que el pueblo albo idolatra, agregándole a eso una movilidad sin balón inédita en su juego. La duda ahora es cuanto logrará mantenerse en ese nivel ya que, si bien en la actualidad pasa por un gran momento, no se puede obviar que tiene 36 años, edad a la que muchos ya están retirados.
JAIME VALDÉS (35): ‘Pajarito’ ha logrado ser fundamental en el juego albo desde que llegó al club, además de calar hondo en el corazón de los fanáticos al ser confeso hincha del equipo. Pero con el transcurrir del tiempo su nivel comenzó lentamente a decaer teniendo curiosamente un punto de quiebre tras su frustrado paso a San Lorenzo de Almagro el año pasado, luego de ese episodio y sus críticas declaraciones nunca volvió a ser el del inicio. Al igual que los citados anteriormente es presa de constantes lesiones, propias de un jugador de larga trayectoria, lo que le hace perder continuidad y fútbol. El tema es que su presencia, antes primordial, ahora poco se nota, el equipo no resiente su irregular nivel ni sus frecuentes ausencias. Valdés ya no desnivela ni es factor, como quedó demostrado en la final de Copa Chile. Y si bien terminó en buen nivel la temporada, el diagnóstico es simple: Jaime cumplió su ciclo en el Cacique, entregó todo lo que podía aportar. Es tiempo de que enfile rumbo hacia Palestino, como es su deseo, para su última etapa como jugador.
GONZALO FIERRO (33): El segundo capitán en un estandarte albo. Nacido y criado en el club ha vivido tiempos buenos y malos siendo siempre importante. Sin duda un símbolo. Pero en este torneo, con este técnico y con el cambio de esquema (de línea de 4 a una de 3) se quedó sin puesto en el equipo. Guede lo probó de puntero, volante e incluso contención, puestos en los que hace mucho no jugaba y en los que no tuvo continuidad. Y como lateral se vio perjudicado por el sistema defensivo sin pies ni cabeza que imponía el DT en las primeras fechas. Si bien su físico aun no es tema, si ha perdido velocidad (lo que ha suplido en parte con manejo) y aun es traicionado por su carácter. En este caso Fierro comienza a quemar sus últimos cartuchos y por lo hecho en Colo-Colo (más de 400 juegos, más de 100 goles, 8 títulos) tiene merecido que su retiro sea en el club. La cuenta regresiva ya comenzó.
LUIS PEDRO FIGUEROA (33): Su tema no han sido las lesiones ni la edad sino su nivel. Desde que volvió al club que no había dado el ancho, en casi dos años había jugado poco y nada, siendo normalmente suplente y a veces ni eso. Aparentemente el cambio de esquema lo favoreció dándole la oportunidad de jugar en su puesto natural, lateral volante derecho, en donde ha logrado rendir de manera correcta. Terminó el año en buena forma alargando su segundo ciclo en Colo-Colo, el que a decir verdad debió terminar hace tiempo.
Si bien cinco experimentados en un plantel de treinta no es gran cosa, se debe considerar que al menos cuatro de estos veteranos son integrantes permanentes del once que entra al campo cada fin de semana, más tomando en cuenta que dentro del plantel hay otros cuatro jugadores que pasan las tres décadas (Julio Barroso (31), Ramón Fernández (32), Paulo Garcés (32) y Michael Ríos (31) y que también son regularmente titulares o primeras alternativas de cambio. Mirándolo desde ese punto de vista, es un hecho que contamos con un primer equipo veterano en donde la mitad de ellos viene en declive físico. Es más, al momento de tomar Guede el mando de la banca alba, de los nueve mayores de treinta por lo menos la mitad (Paredes, Valdés, Fierro, Figueroa) no estaba en condiciones físicas de implementar de buena manera la exigencia requerida por el argentino, esto gracias al pésimo trabajo del preparador físico anterior (Marcelo Canessa), siendo el caso más emblemático el de Esteban Paredes, que con el cambio de preparador salió enormemente favorecido.
Sin embargo, y más allá del estado actual de los jugadores puntualizados en esta columna, es un hecho que a todos no les queda larga vida en el club y que se debe comenzar la búsqueda o generación de los relevos correspondientes ya que la mayoría de los nombrados son referentes del actual plantel. Por lo mismo se requiere mayor trabajo en la transición entre jóvenes y veteranos tomando en cuenta que de los 34 jugadores utilizados esta temporada, nueve están por sobre los 30 años, solo cuatro están en el rango entre 24 y 29, siete son Sub 23 y trece, la gran mayoría, son Sub 20. De los Sub 23 tres participan constantemente (Martín Rodríguez, Brayan Véjar y Claudio Baeza) y de los Sub 20 solo tres (Gabriel Suazo, Marcos Bolados y Jorge Araya) alternan con regularidad en el primer equipo. Y con cada año que avanza se hace más apremiante la necesidad de acortar la brecha de nivel entre unos y otros.
Lo bueno en este caso es que, aparentemente por lo visto este semestre, Guede detectó el problema y está dispuesto a trabajar para solucionarlo. Esperemos que tenga la capacidad para hacerlo.

