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Autor | Rodrigo Gallegos Follow @Roidrigo»
Imagen: DaleAlbo
Cuando se anunció la llegada de los refuerzos para este torneo, no pocos fuimos los que vimos con malos ojos la calidad de éstos. Matías Zaldivia, al menos, nos tapó la boca a punta de buen fútbol, garra y corazón.
Tengo que reconocer que tuve bastante preocupación cuando llegó Reina, Tonso y Zaldivia a Colo-Colo. Eran apuestas más que jugadores calados o probados. Me atrevo a decir que no fuimos pocos los que criticamos la calidad de estos jugadores sin verlos jugar. Uno solo fue el que se encargó de demostrarnos lo contrario y hacernos saber que es un guerrero que encaja de manera perfecta en el equipo.
Hace mucho que no llegaba un jugador así a Colo-Colo, desde que volvió Paredes, llegó Bose o Pajarito que no se acertaba tanto en el fichaje de un jugador. Zaldivia se encargó de disipar todas las dudas posibles que teníamos acerca de él.
Durante buena parte del torneo, fuimos una defensa difícil de penetrar. Esto debido, entre otras cosas, al gran trabajo que tuvo la pareja de centrales y un buen orden en el mediocampo defensivo.
Conforme pasaban los partidos, Matías Zaldivia sentía cada vez más la camiseta blanca con el indio en el pecho que incluso le regaló una a su vieja, como le dice él, llevándola al Monumental.
Pero no fue hasta la eliminación de la Copa Libertadores que el argentino se ganaría todos mis respetos y admiración.
Como el más colocolino de los colocolinos, se encargó de levantar a la gente durante el encuentro y terminó visiblemente afectado tras el término del cotejo. Una imagen que si bien duele, no hace más que comprobar que este jugador entendió que llegó a un club donde la camiseta se moja y se siente.
A lo que quiero llegar es que jugadores como él son los que deben llegar a Colo-Colo. Jugadores que no les pese la camiseta y que se encarguen de hacer callar las críticas con buen juego. Jugadores que no tengan miedo de ir fuerte en búsqueda de un balón o que no tengan vergüenza en terminar llorando tras una dura eliminación. Gente que entienda que a Colo-Colo se viene a defender a muerte la institución, que se viene a aportar y que no es sólo un trampolín para Europa. Gente que entienda los valores que Arellano nos heredó.
Matías Zaldivia resultó ser un jugador importantísimo en el esquema de este Colo-Colo. Creo que muchos hinchas le debemos una gran disculpa por criticarlo antes de tiempo y todos debemos darle las gracias por todo el pundonor que tiene a la hora de saltar a la cancha.
No queda más que esperar que este gran aporte siga por mucho tiempo en el equipo. Que se consolide todavía más y que llegue a ser un jugador tan importante como Villar, Barroso, Valdés o Paredes. Por todo lo que ha entregado en este poco tiempo, Zaldivia no sólo se merece nuestro aprecio y cariño, sino que toda nuestra admiración.

