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Tras el partido con Palestino a mitad de semana, no me venían palabras a la mente para poder escribir. Sin embargo, en el ColoColeit del viernes tocaron un tema que me hizo reflexionar. ¿Qué refuerzos hay que traer? ¿Sandías caladas o (buenas) apuestas?
Autor | Rodrigo Gallegos Follow @Roidrigo
En el programa del viernes, bien se decía que Colo-Colo tiene una buena cantidad de jugadores que son considerados “vacas sagradas” en el equipo. Esos jugadores, a mi parecer, son Villar, Fierro, Barroso, Beausejour, Pavez, Valdés y Paredes.
Si se fijan en los nombres, son los jugadores que han sostenido el equipo hace bastante tiempo y es lógico que haya un desgaste. En cualquier equipo de trabajo, cuando hay varios líderes, se hace difícil la convivencia por las diferentes opiniones que puede haber. No es diferente en un equipo de fútbol.
Es más, se hace más difícil para un técnico el llevar un camarín con muchos líderes porque cada quien ejerce un liderazgo distinto a otro. Hay unos que son conciliadores y otros que son más directos o confrontacionales. La idea es saber manejar estas diferentes personalidades para tener un mejor resultado. Esta tarea es del cuerpo técnico.
Nos guste o no, estas vacas sagradas son las que nos han llevado a bajar la 30 y 31 y pelear el resto de los torneos. Sin embargo, como dije anteriormente, se nota un desgaste en los jugadores. Las declaraciones de Barroso no hacen más que evidenciar un pequeño quiebre con el cuerpo técnico (aunque ahora se encarguen de desmentir cualquier conflicto) y el rumor de la partida de Beausejour y de otros más, nos muestran que hay jugadores que no están contentos con lo que pasa en el equipo. Por esto, y muchas otras cosas más, es necesario un cambio de aire en el equipo.
Ante esto, la pregunta es la siguiente: ¿Qué tipo de refuerzos necesitamos para la próxima temporada?
En los últimos torneos se apostó por sandías caladas (que a la larga se transforman en vacas sagradas). El regreso de Valdés, Paredes, Suazo, Beausejour, etc. Para el campeonato actual, se optó por apuestas; Tonso, Zaldivia y Reina. ¿Cuándo se obtuvo un mejor resultado? La respuesta parece obvia.
Las dos opciones tienen cosas a favor y en contra. Las sandías caladas te aseguran una buena competición (al menos en el plano local). Inspiran respeto a los rivales y tienen (posibles) resultados en corto plazo. Sin embargo, el desgaste llega más pronto. Las lesiones y el físico empiezan a pasar la cuenta y el plantel empieza a verse muy diezmado.
Las apuestas y jugadores más jóvenes (incluyo a los canteranos), tienen la desventaja que no te aseguran un resultado en un plazo muy corto. Tiene que venir acompañado con un proyecto deportivo ambicioso. Sin embargo, estos jugadores (deberían) actúan con un poco más de rebeldía para ganarse un puesto en el equipo y trascender en el club.
Yo me inclino por un equilibrio. Traer jugadores de experiencia pero acompañados con jugadores jóvenes o menos conocidos, ambiciosos y que tengan ganas de hacerse notar en un club que necesita personas con garra, empuje y coraje. Lo que es necesario con urgencia es que Blanco y Negro debe, aunque sea una vez, hacer un trabajo serio. Elegir con pinzas a los que vengan para que realmente sean aporte para el equipo. Hacer un trabajo serio en divisiones menores para que salgan nuevos caciques que tengan la capacidad de estar en el equipo estelar y que, a la larga, recuperemos el protagonismo a nivel internacional que tanto se extraña.
Queda nada de torneo. El campeonato se ve muy difícil. Tal vez sea mejor que no se salga campeón para que de una buena vez, la dirigencia haga un mea culpa y saque las conclusiones correctas. Ya no basta con pelear y ganar el torneo local, es hora de hacer algo importante; de recuperar el sitial que este club merece.

