Ante un discretísimo rival, no había más que ganar. Sin embargo, nuevamente destaca el bloque posterior que parece imbatible cuando juegan todos sus integrantes.
Autor | Rodrigo Gallegos Follow @Roidrigo
Imagen: DaleAlbo
Todo estaba en orden. Arengazo el sábado, #ArengazoMonumental en la madrugada del domingo y Esteban Paredes en el once inicial. Pero llegaron las 12:05 hrs. y el goleador abandonó el trabajo de pre competencia haciendo presagiar lo peor. Finalmente, pasó lo que nadie quería y que todos sabemos.
No voy a escribir acerca del partido, porque sería una pérdida de tiempo dada la calidad que éste tuvo. Pero hay unas cosas que saqué en limpio y quiero compartirlas.
Primero, la importancia de Matías Zaldivia. Mi primera columna para este gran equipo fue acerca de ello y el tiempo (afortunadamente) me ha dado la razón. El argentino, pese a estar volviendo de una lesión, no hizo más que reafirmar que vino a aportar de gran manera a Colo-Colo. Se ha logrado acoplar de manera brillante con Julio Barroso y ha hecho de la defensa un muro difícil de romper. Se ve que aquí hay carácter de sobra.
Segundo, el bajo momento de Gonzalo Fierro. El capitán, desde que juega de lateral, se caracterizó por sus constantes subidas al ataque y conformar un buen tándem con el puntero de turno. Sin embargo, en estos últimos partidos, el Joven (¿?) Pistolero ha estado menos activo a la hora de sumarse en labores ofensivas. Lamentablemente, esto repercute de manera directa con el rendimiento de Tonso, quien no tiene con quién asociarse por su banda.
Otra cosa que pude sacar en limpio es que a Javier Reina, definitivamente, le pesó la 10. Si bien el colombiano tiene momentos de buen fútbol, no ha logrado dar un pase con ventaja bueno. Transcurridos 10 partidos del torneo, no ha sido ese generador de fútbol que se buscaba y su suplencia está más que merecida.
Relacionado con lo anterior, recalcar que desde la mitad hacia arriba, sin Valdés ni Paredes, no hay peso. La importancia de Valdés es indiscutible en el armado de juego y no hay quién lo releve en ese puesto. Ni Reina, ni Martín Rodríguez con su intermitencia.
Hace unas semanas también, publiqué una columna acerca de Esteban Paredes. Su ausencia hoy no me hace más que afirmar que no hay que sacarlo del equipo por nada del mundo. Su sola presencia y jerarquía desordena las defensas rivales y genera peligro en el arco contrario.
Una de las cosas que estuvo en la palestra esta semana fue la dosificación ante San Marcos de Arica. Finalmente, de nada sirvió. Como se ha dicho, quizás estuvo mal planteada, los jugadores no estuvieron a la altura, entre otros factores. 5 puntos perdidos en una semana en el torneo local, no hacen más que confirmar esta postura.
Una última cosa que quiero destacar es el ingreso de Gabriel Suazo. Era un partido difícil, con un hombre menos y éste, pese a cometer algunas faltas innecesarias, supo afirmarse y cumplir buenos minutos en el partido. Ojo con este joven.
Para terminar, señalar que tengo pena y rabia. En Colo-Colo se necesita gente con hambre de triunfo y pareciera que sólo se tiene de la mitad para atrás (hablando de este partido, donde no estuvo Valdés ni Paredes). Se puede perder o empatar, pero no jugando así. Frente a un discretísimo rival, sin hambre, sin carácter, sin ganas de ganar un partido vital.
De todas maneras, no hay que ser lapidarios. Todavía dependemos de nosotros en los dos frentes. Vienen dos semanas de para por la Selección y hay que utilizarlas para recuperarse de esta mala semana y prepararse con todo por el tramo final del semestre y volver a ser el equipo que estuvo invicto 8 largas fechas.
















