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Autor | Javier Contreras
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Que difícil escribir de fútbol esta semana y no es por el receso, tampoco es porque la selección recién juega el viernes su amistoso frente a los jamaiquinos, menos porque las contrataciones no llegan y todos esperamos que no pase lo de años anteriores donde algunos arribaron ya comenzado el campeonato. No es el humo de las falsas contrataciones, ni el humo que año a año venden los presidentes en una fecha bélica que conmemora una gloria pasada, es el humo de ese edificio en la intersección de Las Heras con Pedro Montt que incendió este año de elecciones llenando de humo no sólo el aire de la ciudad patrimonial, sino también la redes sociales que se oscurecieron además por el dantesco escenario que a esa misma hora se vivía en el Zoológico Nacional del Parque Metropolitano.

Hoy somos muchos los que podemos expresar nuestras ideas y publicarlas gracias a la accesibilidad de la internet, somos muchos los que disfrutamos de poder generar contenidos, por no decir todos a la hora de hablar de redes sociales. Frente a esto me cuestiono cuáles son los filtros, hasta dónde somos capaces de llegar y dónde están los fundamentos de cada contenido que se genera. Realmente este 21 de Mayo estuvo de circo romano y no lo digo por el joven desnudo colgado al cuello del león, ni por las pomposas autoridades en sus palcos de alfombra roja, lo digo por ese público ansioso de morbo, sangre y odio. La derecha y la izquierda culpándose mutuamente por la muerte de Eduardo Lara, todos buscando sacar partido de una trágica muerte que es responsabilidad, entre otros, de los manifestantes violentos, los jefes del funcionario que a pesar de ser jubilado trabajaba en condiciones inhumanas, las fuerzas públicas que no son capaces de contener los actos delictuales y hasta los de los encargados de las cámaras de seguridad, que al parecer fueron desconectadas por corte eléctrico una hora antes del siniestro. Toda la gente haciendo juicios fáciles, sin contexto, sin cuestionamientos, sin pensar en el otro, puros individualistas frente a su dispositivo con internet. Para que decir del otro siniestro ocurrido en la capital, escena bíblica que Franco Ferrada en un estado precario de humanidad decide recrear, que lamentablemente termina con la muerte de dos leones que de vida precaria saben mucho como todas las especies en los zoológicos del mundo. Tuvo que pasar más de un día para que aparecieran las primeras opiniones más conscientes de lo que estaba viviendo el joven de 20 años, que al igual que Eduardo, los leones y nosotros, vivimos en un sistema que nos disminuye como humanos y nos pega firme hasta llegar a los sentimientos más bajos de odio, violencia, desinformación y por último de repetición de contenidos de una forma ingenua, repetir como loros decía mi abuelito.

Decimos ser Chile, Colo-Colo es reflejo de lo que es nuestro país, de hecho el nombre de esta página alude a nuestra importancia como institución. No podemos estar ajenos a la triste realidad que ha dejado años de precariedad en la educación, en la salud, en lo laboral, en lo previsional, en lo social, en lo ciudadano, en lo deportivo y así podríamos seguir. Por último, y como diciendo «ya viene la información de Colo-Colo», recordar algunos pensamientos de nuestro mártir David Arellano que quedan perfectos para estos tiempos de redes sociales. «Mantener en la fila una férrea disciplina, a la vez que una amistad sincera a toda prueba. Desterrar por completo el egoísmo, tan funesto en los deportes colectivos y especialmente el fútbol. Tener el ánimo completamente preparado para recibir victorias, empates o derrotas».

















