CON LA CAMISETA PUESTA | De la cortina de humo al humo blanco

Autor | Javier Contreras

Siempre he sufrido cuando no juega el albo, alguna vez escribí que me encantaba esa temporada cuando empiezan a correr nombres nuevos para los clubes y uno se ilusiona con grandes estrellas. Obviamente esa época cuando disfrutaba fue cuando era un niño que podía creer todas esas artimañas que genera la prensa con tal de vender portadas, peor hoy que sólo buscan que el contador de visitas web aumente. Hoy la temporada de humo apesta y es terrible cuando son casi tres meses sin el Eterno. Primero uno empieza a ver las liguillas, ve los partidos del extranjeros, pero ya al poco tiempo se recurre al youtube para ver partidos antiguos del club de nuestra vida.

En esta época es imposible no recordar las grandes estrellas con que uno siempre soñó que llegarían, hubo un tiempo donde la llegada de Borghi y Etcheverry nos hacían soñar con que las cortinas de humo se transformarían en humo blanco que le calzaría la alba a alguna gran estrella mundial. Son muchos nombres los que se me vienen a la mente, pero uno que me marcó fue Ruggeri. Yo no sé si fue por convicción, pero con el tiempo he ido amando el puesto de la cancha que me tocó ocupar desde pequeño, soy defensa y que llegara un central capitán de la selección Argentina, era un sueño. También me marcó el rumor de que el seleccionado colombiano Leonel Álvarez llegaría a poner el toque característico de la selección de Maturana al Albo. Nunca supe lo de Ronaldo y me enteré cuando ya era historia, pero traer al que te vacunó en más de un partido siempre ha sido una buena técnica para reforzarse en el fútbol. Después fue Palermo, Francescoli, Martino a la banca, una de las más descabelladas fue la de Davis, el pelado Silva o uno que siempre quise que llegara, el «Loco» Abreu. Tuve la suerte ir a la cancha y verlo jugar por Nacional hace menos de un año, fue en el Parque Central, jugó solo 55 minutos debido a su edad y le bastó para desacomodar a la defensa, quererlo aún en el Colo y por supuesto patear un penal de zurda, pero sin picarla. La Danza de nombres sigue hoy en día, pero soy más cauto en creer que llegarán jugadores de talla mundial y, a la vez, al odiar diciendo que llegará cualquier paquete con un representante que tenga pitutos en la concesionaria. La esperanza es lo último que se pierde.

Dalealbo
Dalealbo

Mientras escribo me percato que en una web amiga salió una encuesta sobre los tongos históricos en las temporadas de humo de nuestro amado Cacique. Yo en cambio, prefiero sumergirme en esos registros de antaño dónde la historia se escribió con gloria y también en nuevos videos que repasan momentos épicos de nuestro club. Yo prefiero reconstruir mi identidad con el club y así la nuestra, percatándome de pequeños detalles que a veces se olvidan como la tremenda atajada de Morón a Batistuta en el primer cuarto de hora del segundo tiempo contra Boca en Chile, con ese contragolpe nos mataban. También enterándome que Herrera después de meter el tercero contra Olimpia no sabía hacia donde correr y que al encontrarse de frente con Barticciotto, éste último le dice que eso es para su padre que no logró el setenta y tres lo que estaban logrando, obviamente esto junto al abrazo con su compañero destaparon el llanto del «Aceituna», que cual «Chuflinga Chico» lloró toda la caminata hasta cruzar la mitad de cancha para reanudar el juego. Otro detalle que me sumerge en la humanidad de nuestro club es ver que cuando Marcelo Espina recibe la copa del campeón en la quiebra no la levanta hasta convencer, reto de por medio de parte del «Calamar», al Marcelo del gol triste para compartirla y besarla al mismo tiempo antes de levantarla juntos, hace unos días había muerto el padre del «Barti» al cual le había dedicado la libertadores en plena cancha. Gracias a estos videos que reafirman mi sentir colocolino, por estos días yo puedo pasar de la cortina de humo al humo blanco.