CON LA CAMISETA PUESTA | Desequilibrio

Autor | Javier Contreras

Imagen: AsChile

Como muchos han dicho se empezó a ver la mano de Guede desde el primer partido y en este segundo lance se ganó, por lo tanto podemos afirmar con bastante seguridad que se empiezan a afinar las piezas del equipo o mejor dicho que el triunfo da el ambiente preciso para que el trabajo de la semana sea más tranquilos y enfocado en los triunfos, es decir sin dejar espacios para las dudas. Mientras se encuentre una coherencia entre el discurso, los entrenamientos, el trabajo y los resultados, el técnico Pablo Guede aumentará su crédito y con esto podrá  hacer crecer su proyecto logrando los objetivos. De hecho si ocupamos sus palabras, lograr los objetivos es lo más lejano al fracaso. Ahora si me preguntan qué es lo que seduce más al hincha, para mi es la claridad en la identidad que busca el equipo y su completa base en el desequilibrio.

DESEQUILIBRIO

A ver si me puedo explicar usando nuevamente palabras del técnico, el fútbol es desequilibrio. Incluso cuando trabajamos la defensa, que generalmente la relacionamos con el concepto de tener un equipo equilibrado, estamos buscando que el jugador sea capaz de desequilibrar con una anticipación a lo Margas, con una barrida a lo Ramírez, con un robo limpio a lo Garrido o, incluso si todo va mal, con un mano a mano a lo Morón. Muchos van a quejarse de que el equipo se regala atrás y que mejor ejemplo que el contragolpe de Gazale que nos podría haber quitado los créditos que se estaban logrando en La Florida. Pero somos muchos más los que reconocemos ese ímpetu en las ganas de triunfo que dejó David Arellano en sus primeros entrenamientos con los jóvenes rebeldes, somos muchos más los que saboreamos esa aventura que es irse contra la valla rival y somos más los que disfrutamos que esta aventura venga llena de análisis de conceptos futbolísticos.

Quedaban diez minutos para el fin del partido, estaba nervioso y pensaba en esa antigua premisa futbolera de que los goles perdidos en un arco se concretan en el otro, incluso llegué a la conclusión de que si hubiese sido un partido de la era Sierra lo habría dado por ganado con ese mezquino marcador, el domingo solo tuve la certeza con el gol de Paredes. Como le dijo Esteban Abarzúa a Guede, los verdaderos hinchas siempre saben a lo que juega su equipo, ahora que les guste es otra cosa. Hoy sabemos que vamos a ver un equipo que debe generar mínimo diez jugadas de riesgo en el arco rival, pero también sabemos que para lograr eso tendremos que estar mano a mano atrás. Sabemos que tendrán que correr, apretar en tres cuartos de cancha y que los jugadores están recién digiriendo eso de que es mejor correr cinco metros a toda máquina que trotar cuarenta sin buscar ese desequilibrio que define al equipo de Guede. Además me da una alegría enorme saber que el primer gol era un trabajo de la semana, porque eso le da la razón al técnico y los jugadores lo entienden. Me da gusto escuchar a Guede decir que hasta la primera fecha no habían trabajado las posibilidades de ataque cuando se nos paren atrás y que es necesario trabajar unas cuantas alternativas, como la que vimos el fin de semana, para que los jugadores tengan en su memoria movimientos que deberían romper el cerco defensivo del rival. Llevamos a penas dos partidos al mando de Guede y reconocemos una identidad donde lo más importante es mantener esa dinámica de los primeros minutos.

FOTO: PABLO VERA LISPERGUER/AGENCIAUNO

Claramente hay puntos bajos como el finiquito, el desempeño del Pajarito, no poder concretar la superioridad numérica y mucho más, pero me deja tranquilo escuchar al técnico, que a diferencia de otros tiene autocrítica y además no come vidrio. Dejó claro que a pesar de esa identidad basada en el desequilibrio, dependiendo de la situación real de juego, dio el ejemplo de ir ganando una final, no le teme a meter el equipo atrás y «desequilibrar» en la defensa.