El camino a Sudáfrica 2010 no fue fácil. Prueba de ello fue la visita a Venezuela el 19 de junio del año 2008. Humedad, lluvia y público en contra hicieron que este trabajado triunfo chileno se convirtiera en algo histórico.
Autor | Diego Jorquera Follow @eldiegors
No se jugaba mal. Era un partido de ida y vuelta que en la primera media hora de juego había visto bastantes llegadas. A Chile le costaba afirmar bien la defensa, y eso era claro. Claudio Bravo salvó todo lo que pudo, hasta el tiro libre Giancarlo Maldonado, tiro libre que nos hizo recordar el “Puerto Ordazo” y todos sus demonios.
El estadio José Antonio Anzoátegui de Puerto La Cruz estaba repleto con 38.000 hinchas venezolanos aquella tarde junio. La lluvia caía incesantemente, como suele hacerlo en el Caribe, al mismo tiempo que la Selección Chile salía a la cancha.
Con el partido ya en juego ambos equipos buscaron el arco rival. Chile, al fiel estilo de Marcelo Bielsa, se jugaba mucho en ataque, con subidas de Beausejour por izquierda y de Alexis por derecha, buscando también combinar con Humberto Suazo, quien sería a la postre el goleador de esas eliminatorias.
A los diez minutos, un pase en profundidad de Juan Arango, logró filtrarse en la saga de la roja –que ese día jugó de blanco- y habilitó a un rapidísimo Giancarlo Maldonado, que con un violento zurdazo exigió a Claudio Bravo hasta su máxima capacidad.
Los venezolanos alentaban con un “si se puede”, mientras que los chilenos que lograron llegar hasta el país de la vinotinto se hacían sentir con los “vamos chilenos”.
La pelota corría rápido y Pedro Morales lograba robar un balón en la salida, luego de un mal rechazo de Renny Vega, arquero venezolano. “Pokemón” habilitó a Sánchez, quien esperó el momento preciso para patear el balón, que caprichosamente fue viajando a ras de pasto, hasta chocar con el vertical izquierdo de los “Llaneros”.
Llegada la media hora de juego, el partido era solo de color “vinotinto”. Venezuela llegaba y llegaba, sin dejar que Chile se acomodara, pero Ismael Fuentes no daba “pie con bola” y entre él y Gonzalo Jara había un gran forado.
Recordemos que en esos años Gonzalo Jara todavía era “Ay, Jarita”.
Comenzó el segundo tiempo y Chile generaba valiosas opciones, que lamentablemente no eran concretadas.
Marco Estrada metió un hermoso centro con comba, a los 52´ minutos de juego, que fue rechazado por Vega. Acto seguido Fuentes cabecea directo al travesaño, Alexis agarra el rebote y cuando va a patear lo bajan groseramente en el área. Penal para Chile, Humberto frente al balón, y cuando comienza a hacer la carrera miró a un costado como lo hacen los cracks, luego simplemente le metió un bombazo al portero, quien no pudo hacer nada para detenerlo.
Todo bien hasta el momento, hasta que cinco más tarde, un lejano tiro libre dejaba las cosas iguales. Maldonado, con una jugada de laboratorio entre tres jugadores, saca un remate rasante a unos 30 metros del arco de Bravo, la pelota rebotaba en Fuentes y se colaba en el arco.
La última media hora de juego no fue apta para cardíacos.
Cuando Venezuela se había venido con todo, un tiro libre corto de Estrada, quien la metió perfectamente en el área chica, fue conectado por Gonzalo Jara, que con un zurdazo bajo salió a gritar gol nuevamente.
Jara se tomaba la cara y lloraba de alegría, se abrazaba con sus compañeros mientras todos celebraban en círculo. Se estaba haciendo historia, pero todavía falta más drama aun.
Ya habíamos dicho que “Chupallita” no había podido afirmarse en todo el partido, pero lo ocurrido en el segundo gol venezolano fue desastroso. Quedaba todavía mucho partido, y los “Llaneros” llegaban y llegaban al arco, asfixiando a Chile que no podía salir de su mitad de la cancha.
Centro bajo de Venezuela, que se paseó por toda el área nacional. Ismael Fuentes en un momento de desinteligencia monumental, abrió sus piernas y dejó pasar la pelota entre sus piernas, la que “chanchita” se fue a los pies de Arango quien definió fuertemente sin problemas frente al arco.
Fue la mejor habilitación de gol de Fuentes en toda su carrera futbolística.
Esa selección chilena jugaba a ganar o ganar, pero la cosa se puso fea. Quedaban solo diez minutos y los de la selección vinotinto llegó por lo menos unas cuatro veces más, haciendo que Bravo se esforzara más de lo normal.
Esa noche casi lo perdemos, casi.
Minuto 47´del segundo tiempo, literalmente quedaban solo segundos y la historia decía que Chile nunca ganaba en los descuentos. Hasta ese día.
Alexis Sánchez recibió por derecha y jugó rápidamente para el “Chupete” que venía entrando por el medio. Control dirigido hacia el arco, Suazo levantó la cabeza y vio el espacio, remató cruzado a un poste, y la puso en el rincón imposible para Renny Vega, quien se tomaba la pelada mientras los chilenos festejaban. Había sido la última jugada del partido y Chile había logrado dar vuelta la historia.
Esa noche los chilenos mostraron garra y comenzaron una seguidilla de partidos que romperian maldiciones que habían durado décadas. Esa noche, gracias a los Caciques nacionales, de atrás picó el indio.

















