DE ATRÁS PICA EL INDIO | “La noche del Supermirage”

Roberto Quintana Ramírez

Autor | Diego Jorquera 

El Deportivo Italia no es de los clubes más populares, en un país donde el fútbol no es popular como Venezuela, así que cuando Ezequiel Miralles tomó carrera para patear un penal no eran muchos los hinchas que estaban en el Olímpico de Caracas, para ver como lanzamiento era contenido por el arquero venezolano.

A Colo-Colo le iba a costar un poco, pero lo iba a terminar dando vuelta.

El Cacique venía de perder 2-1 contra Vélez Sarsfield, en Argentina, y salía a la cancha –como contra Melgar- con la obligación de ganar o ganar para seguir con vida en la Copa Libertadores del año 2010.

Los dirigidos por Tocallí salieron a la cancha con lo mejor que tenían. Macnelly en la creación, con el “Torito” Bogado y Miralles en punta, y pesar de que no jugaron mal, los albos no encontraron su juego, por lo que a los 15´ minutos Emerson Panigutti aprovechó un centro de compañero Félix Cáceres, que había dejado en el piso a Magalhaes y Scotti, marcando el 1-0 para los llaneros.

El récord de 100% de efectividad de Colo-Colo ante equipos venezolanos estaba en peligro.

Pero el Eterno se acordó de su jerarquía y el Deportivo Italia, bueno, era el Deportivo Italia. Fue así como aquella noche el “Supermirage” se echó el equipo al hombro, y a falta de Paredes, marcó dos goles, pudiendo haber sido tres.

A los 25´desbordó Ezequiel por la banda izquierda y sacó un centro con la zurda, que Cristián Bogado conectó con una zambullida-palomita entre medio de la zaga azul. Era el empate y se comenzaba a dar vuelta la historia, para seguir con vida en la copa.

Uno de los mejores goles de ese año se vio 13 minutos más tarde, cuando Macnelly abrió el balón a la derecha, centró el “Chapa” Fuenzalida y Miralles, con una acrobática tijera-chilena, ponía a los albos arriba en el marcador, silenciando un estadio que ya estaba mudo.

Si nadie le tenía fe al Deportivo Italia, el gol de Ezequiel terminó con cualquier esperanza existente.

De entrada en el segundo tiempo había que salir a sellar la historia. Colo-Colo comprendía eso, porque a pesar de estar ganando no estaba jugando mejor y en dos ocasiones Francisco Prieto estuvo a punto de ir a buscar la pelota al fondo del arco.

Fuenzalida nuevamente desbordó por derecha, ahora casi llegando a línea de fondo, para centrar otra vez un balón rasante al área chica, que Miralles envió al fondo de las mallas casi barriéndose. El tres uno fue casi lapidario y los hinchas venezolanos comenzaron a abandonar el estadio.

Los que aún no se habían ido pudieron ver como Miralles era derribado en el área y el árbitro mexicano, Marco Rodríguez, pitaba falta penal. Ahí si el abandono fue total y el final del partido se jugó casi a estadio vacío.

Miralles no logró marcar, gracias a una buena tapada del portero llanero y finalmente el juez del encuentro inventó una falta en el área alba que permitió que Richard Blanco descontara y pusiera un poco de emoción a un difícil encuentro.

Se sufrió pero se ganó aquella noche en Venezuela, y a pesar de comenzar perdiendo, Colo-Colo buscó el resultado y terminó por darlo vuelta.