DESDE EL SILLÓN | ¡Bienvenidos a la fies… Siesta!

Autor | Alberto Salazar

Esta no me la contò nadie, estuve ahí, la viví desde Caupolicán y fue una de las más tristes escenas que he visto de Colo-Colo en La Ruca. Triste y somnoliento.

Al salir del metro Pedrero noté que la gente iba con esa emoción propia de haber tenido lejos al equipo durante un par de semanas. Sonrisas, algunos cànticos y la esperanza de ver a un Cacique arrollador como ante el equipo de la pre-cordillera, nuestra última gran presentación a nivel nacional.
Pero no, el equipo nos tenía preparado otro “espectáculo”, uno de hipnosis. Es como si ellos hubiesen pensado: al pitazo inicial, te dormirás.

Como mencione anteriormente el ambiente era agradable y el marco de público tampoco desentonaba, doce mil personas (aunque en realidad había cerca de quince mil) que comenzaron a ver el partido con mucha fe. Y el albo en algún momento intentó presionar al rival pero se veía que algo faltaba. Necesitábamos acelerar, subir un cambio. Y no lo conseguíamos. Un Paredes impreciso y lento, Valdès y Baeza estáticos y fallando pases que no suelen fallar. Garcés parecía nervioso, Delgado chocando una y otra vez contra los rivales y el detalle de Tonso, a quien le conté por lo menos 5 caídas al piso al intentar una carrera. Nulo desmarque, las salidas no eran limpias y Otero cachañero pero aun así haciendo de las suyas en el mediocampo. Y empezó la fiesta… de bostezos. Primera vez, de las muchas que he estado en Caupolicán viendo un partido, en la que la gente bostezaba y se mostraba aburrida del juego y la imprecisión que el Cacique exhibía durante casi todo el primer tiempo. No contagiaba ánimo el equipo y tampoco la gente a ellos. Una apatía digna de analizar con psicólogo.

Ya con el gol del rival comenzó el otro festival, el de la puteada. Cada balón perdido, cada pase mal dado, cada duda de la defensa o de Garcés era seguida de un mar de chuchadas una más grande que la otra. La molestia del hincha con el equipo es evidente. Y en esta pasada voy a liberar a Sierra (vengan de a uno). Que el tipo no parece compenetrado, sí es verdad. Pero no lo podemos culpar por los bajos rendimientos individuales de casi todo el plantel, ni de las expulsiones, ni de la lentitud mostrada. Muchos no comprendemos como nuestro equipo puede mostrar un juego así de abúlico, menos aun cuando la cima del campeonato está en juego. No me resulta coherente y en mi caso me pone triste, ni siquiera me da rabia, solo me invade tristeza por la historia. No olvidemos que el himno dice “por su empuje y coraje”. Y nada de eso se vio ni se ha visto en los últimos partidos. Fin del partido y la gente se retira mirando al suelo, masticando la rabia.

Cuento aparte ese mal hincha que putea desde el minuto 1 hasta el 90 sin ningún fundamento de por medio. Solo por putear y por el famoso “vayan pa’elante” que no tiene ningún fondo futbolístico. Como caballos locos tampoco se lograrà nada, entiendan eso.

Ahora vienen partidos cada vez más importantes. Dejemos de bailar un lento vals sobre la cancha y empecemos a mostrarnos rebeldes. Un poco de punk no le haría mal al camarín para despertar.