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Autor | Alberto Salazar Follow @perrobobo0420
Imagen: 24horas.cl
Las últimas semanas han sido bastante
movidas con el tema refuerzos. Se concretaron pases sorpresivos y se confirmaron algunos que ya venían sonando hace rato.
Y dado lo del ex número 15 que jugó en nuestro equipo y la llegada de Marcos Bolados, me puse a pensar en lo que sentirán los jugadores que llegan a cumplir su sueño de jugar en el club del cual son hinchas.
Debe ser una de las mejores sensaciones poder vestir la camiseta que cuando eras niño deseabas defender, ingresar a camarines y pisar el pasto de lo que pasa a ser tu estadio (bueno, el Bose aún deberá esperar por jugar en su estadio).
Y de paso una motivación extra para matarte en la cancha, para correr y meter con el alma porque estas donde siempre quisiste estar y te dan ganas de jugarte la vida por esa camiseta que ahora tienes puesta.
Creo que poner en duda el profesionalismo de cada uno de los jugadores no corresponde. Ellos tienen familia, lo cual es su primera motivación para entrar a dejar todo en una cancha, pero nadie puede desconocer que cuando trabajas en un lugar donde siempre quisiste estar te da otro tipo de motivación. Llegas con el alma sintonizada con el cuerpo y la mente, sintiendo que es lo mejor que te pudo pasar en la vida, laboralmente hablando.
No todo jugador tiene el privilegio de vestir la camiseta del club de sus amores, algunos deben jugar donde se les dé la oportunidad. Aunque también pasa que de tanto estar en un lugar terminas enamorándote de aquello y pasa a ser parte de ti, con sus pros y sus contras.
Me imagino a Esteban Paredes, Jaime Valdés y recientemente Marcos Bolados (bienvenido al más grande, estimado) firmando sus contratos con una sonrisa de lado a lado por tener la oportunidad de formar parte de la historia colocolina. Algunos transformándose en ídolos, como en el caso de los 2 primeros para algunos, y otros soñando con ser grandes en nuestro club, en el caso de Marcos.
Esperemos que nuestros hincha-dores sigan dando todo por nuestro amado club, y que quienes están entrando a nuestra institución sin amarla logren empaparse de la historia y la grandeza del cacique para terminar pensando: esto es lo mejor que me pudo pasar.
Éxito en el comienzo de este torneo, muchachos.
















