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Autor | José Luis Peña
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Una vez más estoy por aquí, mis estimad@s colocolin@s y cuantos lectores me acompañan en esta aventura semanal, para escribir una columna que nunca hubiese querido redactar. Me explico. Hace escasos días se produjo en plena casa alba una serie de hechos y sucesos lamentables que por nada del mundo pudiéramos haber imaginado. Me refiero a los altercados surgidos en la Cancha 2 cuando se iba a disputar un encuentro entre chicas sub 17. Os pongo en antecedentes para quienes no sepáis lo sucedido y así entender mejor el por qué y el cómo de este artículo.
Domingo 29 de mayo. Instalaciones anexas al Estadio Monumental, en concreto, en la denominada Cancha 2. Preparativos para disputar la semifinal del Apertura 2016 en categoría sub 17 femenina entre los conjuntos Colo-Colo y Universidad de Chile.
Pero mejor que yo para exponer lo acontecido en dicho día y en dicho lugar, os remitiré (en su totalidad) el extenso e impactante comunicado que el CSD Colo-Colo Femenino colgó en su página de Facebook a las pocas horas de ser atropelladas y maltratadas, no solo las albitas, sino cuantas personas pudieron contemplar tan tristes hechos. Más tarde llegará mi turno, lo prometo.
UN CLÁSICO QUE NO FUE – MAL LLAMADOS HINCHAS LLEVARON LA VIOLENCIA AL FÚTBOL FEMENINO.
“Ayer, en la tarde dominical, se jugaría la tan esperada semifinal entre Colo-Colo y Universidad de Chile, sin embargo, un grupo de personas que iban en ‘apoyo’ de nuestro plantel, impidieron el comienzo del cotejo.
Eran las14:00 horas y los equipos entraban a la cancha, se sacaron las fotos oficiales, y en las graderías había un gran marco de gente, que hasta ese momento, se agradecía ver en el fútbol femenino. Sin embargo, cuando se estaba a segundos del pitazo inicial, hinchas de la Universidad de Chile desplegaron un lienzo para luego colgarlo en su sector, lamentablemente, la barra de Colo-Colo reaccionó pésimamente ante este acto e increparon de inmediato a todo a quien se identificaba con las Azules, entre ellos, padres, familiares, jugadoras de la Sub 17 y propias jugadoras del plantel Universitario.
Estos mal llamados hinchas, que directamente no fueron a ver el partido, tiraron piedras, insultaron y amenazaron, incluso con armas blancas, a las jugadoras del conjunto Azul y a su gente.
Por otro lado, la seguridad fue prácticamente nula, apenas un par de guardias en la entrada y que casi no se vieron en cancha, Carabineros jamás ingresó y la inseguridad de las jugadoras y de los que fueron realmente a disfrutar del partido fue deplorable.
Las Albitas intentaron dialogar con estas personas pero ni a ellas escucharon, a quienes se supone, fueron a brindarles su apoyo para el partido en donde se disputaría el paso a la final del campeonato.
Gracias al vandalismo que llevaron a Monumental, Colo-Colo FEMENINO arriesga sanciones y la pérdida de la localía, y probablemente, el poder asistir a estos partidos será bastante más restringido, lo cual nos llevaría a un retroceso en la difusión de este deporte.
Como página e hinchas verdaderos de Colo-Colo y del fútbol femenino, repudiamos totalmente los hechos ocurridos ayer, en donde gente que NO es hincha, que sólo fueron a agredir y echar a perder un clásico, que prometía ser un muy buen partido, asistieron al Monumental. Rechazamos totalmente la falta de respeto al rival, cualquiera sea este, pues en el balompié femenino esto no ocurría y no debería haber ocurrido jamás.
Les enviamos un saludo a las chicas de Universidad de Chile Fútbol Femenino y lamentamos que la semifinal de ayer haya terminado, o nunca comenzado, así. Esperamos jamás tener que lidiar con estos NO HINCHAS que no respetaron a nadie, es decir, al rival, a las Albitas, a la gente que asistió sin otras intenciones, y a nuestra casa, el Monumental.
El partido será reprogramado para esta semana”.
Hasta aquí el mensaje difundido por la página @ColoColoFem vía Facebook y que resulta totalmente esclarecedor de cuanto sucedió ese día.
POLITICAMENTE INCORRECTO
Así es como me permito el lujo de escribir lo que a continuación pretendo plasmar. Sin ambigüedades ni dobles sentidos, partiendo de la base del profundo respeto y admiración, no sólo por el texto sino también por la pronta reacción que demostraron quienes están detrás de la cuenta anteriormente citada.
Ser políticamente incorrecto tiene sus riesgos, soy consciente de ello, como por ejemplo, perder el control y pasar a convertirse en todo aquello que odias. Es mi intención arremeter duramente contra estos bestias con piel de personas, pero utilizando las letras, los sentimientos y el corazón como armas, en vez de blandir cuchillos y navajas contra unas chicas menores de 17 años. Sin respeto alguno por estos “valientes” renegados que bajo la extraña influencia de no se sabe qué o quién, actúan como unos canallas, destrozando cuanto tocan y no dejando crecer la hierba allá por donde pisan.
LOS HIJOS BASTARDOS DE ARELLANO
La cantidad de epítetos que en estos mismos instantes me vienen a la cabeza no abarcarían todo un diccionario. Para no caer en los típicos tópicos que toda descalificación en caliente suele promover, me volveré un tanto frío y cerebral para no arruinar este llanto por un desencanto que produce ver tanta miseria. Quiero darles duro y no andarme por las ramas, pero sabiendo calibrar y controlar en todo momento los impulsos que me dicta el corazón.
Estoy en ese proceso de autocontrol necesario para no cometer errores y que me permita no atropellar la razón ante tanta sinrazón. Espero conseguirlo sin necesidad de pasarme de la raya.
Estos hijos bastardos de Arellano deshonran y humillan el gran nombre de Colo-Colo y de cuant@s habitamos en la gran familia alba. Usurpan nuestros corazones; pisotean nuestra fidelidad; incendian nuestras almas y se adueñan sin pudor alguno de unas señas de identidad que están basadas en la dignidad, el respeto y la integridad moral. Colo-Colo lo formamos personas, no hordas de sujetos salvajes que todo les da igual.
Nosotr@s, que sí amamos esta institución, no batallamos ni guerreamos contra temibles ejércitos compuesto por niñas menores de edad. Nosotr@s las respetamos, las queremos e intentamos protegerlas de tanta insensatez. Mientras ellos destruyen, nosotr@s construimos. Mientras estos energúmenos echan paladas de tierra sobre las ilusiones y esperanzas de unas chicas en la flor de la vida, nosotr@s intentamos no poner más puertas al cielo y, mientras unos sofocamos incendios, otros prenden las hogueras del infierno.
Los hijos bastardos de Arellano agrupados, bien enseñados y perfectamente adiestrados son la escoria que tod@s desearíamos erradicar del fútbol. Son los mismos descontrolados que a punto estuvieron de marchitar la Estrella 31 y, si no son esos mismos individuos, si al menos, se mueven en los mismos círculos. Tienen caras, nombres, un lugar donde vivir y seguramente rondan con frecuencia (más de lo debido) nuestra casa, el Monumental David Arellano.
Estos aniquiladores de sueños que viven como carroñeros y que tan solo son unos traficantes de odio, tienen su propio dueño, careciendo de pensamiento propio. Son máquinas autómatas que no piensan. Ejecutan actos como si se tratase de un grupo de operaciones especiales. Crean el desorden y el descontrol desde su visión mesiánica de la vida. Aborrecen a Colo-Colo creyendo que aman y respetan sus colores. Son los animadores del baile de los malditos. Son rencor, resentimiento permanente. Derriban sin opción de levantar. Impregnan de suciedad la buena voluntad de las gentes de bien. Ahorcan el sueño de quienes defendemos con el corazón y el alma el sentir cacique. Queman cuanto pillan a su paso. Sin miramientos, sin remordimientos de conciencia y creyéndose los salvadores y ángeles custodios.
Así son los hijos bastardos de Arellano. Son validos en grupo, esto es, solos no valen un centavo. Sordos ante el clamor popular y ciegos ante la sensatez. Pura locura colectiva de unos pocos insensatos que en su día de gloria amenazaron y amedrentaron a niñas, madres, herman@s y cuantos familiares hubiese por miedo. Estos hijos bastardos de Arellano se auto invitaron a una fiesta a la que nunca fueron llamados. Así son ellos, la estirpe del mal. Una enfermedad que debemos erradicar y eliminar si no queremos que nos fagociten.
VUESTRA HERENCIA
Los hijos bastardos de Arellano no sólo consiguieron arrugar lo que debiera ser un bonito acontecimiento, eso que llamamos fútbol, sino que con sus actos cobardes dejaron una huella que ellos no pagarán, pero que si repercutirán en nuestras albitas.
En un comunicado difundido por el mismo canal anteriormente citado, los responsables de la página lanzaron el día 03 de junio, a las 17:21 hora de Chile, la siguiente nota y del que entresaco el siguiente extracto:
“Ayer, el Tribunal de Disciplina de la Asociación Nacional de Fútbol Profesional (ANFP), dio a conocer el duro castigo que deberá cumplir el plantel femenino de Colo-Colo, el cual dicta que durante 6 meses las Albitas tendrán que jugar sin público, por lo que para el torneo de clausura, el Cacique femenil verá sus graderías vacías.
Esta medida afectará directamente a quienes van constantemente a estos partidos y con la intención real de apoyo a las jugadoras del Cacique, es decir, familias e hinchas del fútbol femenino y que pagarán por gente que, lo más probable, rara vez o jamás, asistió a un encuentro de nuestro querido plantel”.
Sobra todo comentario, salvo decir, para quienes no quieren ver ni escuchar, que el daño que provocaron trajo consigo efectos colaterales. No me quiero imaginar si los problemas pudieran ir a más, de ahí mi mensaje próximo.
ACUSE DE RECIBO
Uno de los peligros de jugar con fuego y provocar incendios consiste en no tener luego medios para sofocarlos. De observar como el viento los propaga sin control alguno; de verse envuelto en llamas que uno mismo incentivó y sin posibilidad alguna de escapatoria. Ser un pirómano de las emociones trae consigo un efecto búmeran. Multiplica las posibilidades de morir abrasado por tus propias incongruencias. Crea y fomenta nuevos focos de tensión. La ruina te aguarda silenciosa a al vuelta de la esquina.
Se entra en un círculo sin salida que tú mismo trazaste, donde el afán de venganza de quien ofendiste, amenazaste o simplemente incordiaste sin necesidad alguna, te espera sin remisión. La razón es muy sencilla de encontrar: tontos los hay en todas partes. Y si al igual que tú actúas como un maldito hijo bastardo de Arellano, en la otra orilla también existe gente dispuesta a seguir tus pasos. Sois tal para cual. Básicamente la misma mierda. Sois mugre y una pandilla de desalmados que todo lo mancha.
Es mi deseo no seguir predicando en el desierto, pero ahora, mi gran anhelo consiste en hacer entender a las buenas personas que siguen, aman y quieren de verdad y con el corazón en la mano a Universidad de Chile, que la venganza no es un plato que deba servirse jamás, ni en frío ni en caliente.
Tarde o temprano, las albitas tendrán que rendir visita a vuestra casa. Dicen que el cartero siempre llama dos veces. Lindo sería que el día que nuestras jovencitas se enfrenten en un partido de fútbol allá en su hogar, si el Diablo tocase el timbre lo dejaran sonar hasta quedarse sin cables. No caigan, por favor, en el terrible error de querer buscar el modo de resarcir lo sufrido por vuestras jugadoras y familiares. Los incendios no se apagan echando más benzina al fuego. Apelo a vuestra sensatez y sentido común. En nuestras manos está.
Siempre termino mis columnas con la firma #FUERZA ALBA, pero en esta ocasión voy a hacer una excepción, ya que estimo que la ocasión lo requiere y porque el corazón me lo pide a gritos:
#UNID@S POR EL FÚTBOL


Un Comentario
Que buena columna perro, soy de la U, y espero q lo peor de lo nuestros, las barras no maten a los q seguimos a nuestros clubes en todas sus ramas, los Hinchas. Saludos.