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El 21 de Octubre se jugaba uno de los clásicos más desiguales en la historia de esta eterna rivalidad que nos empareja con la Universidad de Chile. Desigual no en el resultado, sino que en el presente de cada uno de los equipos. La U llegaba con el envión anímico de haber logrado su primer tricampeonato el semestre anterior, buscando igualar la histórica marca alcanzada por el equipo del Bichi Borghi y con uno de los mejores planteles del fútbol chileno.
El Popular en tanto vivía lo contrario en toda su dimensión. Con jugadores de poca jerarquía, Colo Colo estaba sumido en una crisis futbolística que recién fue superada al año siguiente con la obtención de la 30ª estrella.
El equipo azul llegaba con un invicto de 14 partidos al Monumental y buscando librarse de una larga racha de 12 años sin obtener triunfos desde el reducto de Macul.
El estadio estaba a reventar, más de 45 mil personas esperaban el inicio del llamado Súper Clásico. El Cacique formó con Prieto en el arco, Ormeño, Mena, Vilches y el colombiano Dominguez. En el medio el argentino Fernando de la Fuente, Millar, Fierro y Vidangossy. En ataque, Carlos Muñoz y Felipe Flores.
Partido áspero, rudo, de juego trabado. El primer tiempo fue parejo, con pocas ocasiones de gol en los arcos. En los 33 minutos el Chueco Mena se hace expulsar y cambió la dinámica del partido.

El segundo tiempo se esperaba ansiosamente en las tribunas del Campeonódromo, la sensación de que la paternidad seguiría extendiéndose estaba instalada. A los 77 Carlos Muñoz recibe un pase desde media cancha del argentino Mauro Olivi, el pecho del 26 albo se transformó en una verdadera almohada. Solo un pique en el pasto dio la bola antes de ser impactada por el pie derecho del atacante albo. Pelota que se clava en el arco de Herrera (sensación siempre grata para los colocolinos) y el estallido de las 40 mil gargantas en Macul. Golazo de Carlitos para estirar una paternidad ya instalada.
El partido acabó enredado, nadie entendió la expulsión del atacante albo después de recibir una agresión del arquero azul. Daba lo mismo, el partido se ganaba, Colo Colo se imponía en el Clásico más desigual del mundo. El final fue extraño, Pancho Prieto haciendo gestos obcenos a la tribuna azul, Labruna agarrando del cuello a Sampaoli, para luego desfilar por los túneles cantando “La moda se acabó”.
El partido se siguió jugando, como casi siempre pasa con este partido, durante la semana en los medios de comunicación y en las declaraciones de los jugadores. Sin embargo, la más pintoresca fue la de Gustavo Lorenzetti, pidiendo que estos partidos sean arbitrados por “el mejor árbitro de Chile”, el que no es otro que el mismísimo Enrique Osses.
















