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El fin de semana se enfrentan Universidad Católica y Colo Colo en lo que es para muchos un clásico del fútbol chileno. Para mi no lo es y no es antojadizo.
Por: Nicolás Reyes H.

Durante las últimas semanas, en las clases de matemáticas en la universidad, el profe, que aprovecho de mencionar por si lee esta columna, Carlos Lueiza, nos estaba pasando el contenido de los números enteros y nos hacía una reflexión. A muchos alguna vez nos enseñaron la siguiente premisa: el amigo de mi amigo es mi amigo, el enemigo de mi enemigo es mi amigo, etc, para explicar los signos y cómo utilizarlos. El profesor nos dijo que no usemos esa metodología, porque llama a la confusión, ya que él mismo la llevó a la realidad y comenzó a hacer el siguiente ejercicio: el enemigo de mi enemigo ¿es mi enemigo? y se dio cuenta que no siempre podía ser correcta esta premisa cuando es llevada a la vida misma, ya que, por ejemplo, el amigo de mi enemigo no tiene porque ser mi amigo y así comprobó que no podía ser aplicado para todo caso.
A partir de esto, hoy me pregunté por qué el Colo Colo – Universidad Católica es considerado clásico. ¿Será que el enemigo de mi enemigo si no es mi amigo es mi enemigo? ¡Difiero de inmediato! Si esa es la base para catalogar este partido de clásico es un grueso error, porque el enemigo en común en este caso es la Universidad de Chile. Ambos equipos tienen que enfrentarse, así que desde esa lógica para mi pierde sentido. ¿Será porque han existido varios partidos memorables entre ambos equipos? También discrepo. De ser así, el Colo Colo – Cobreloa sería un clásico más importante debido a las grandes historias y jugadores que nunca pudieron ganar en Calama o definiciones memorables que existieron.
La conclusión más lógica a la cual llegué fue que, más que llegar a definir si hay enemigos o no, cosa que creo que en el fútbol no existe, ya que solo existen rivales durante 90 minutos en la cancha, es que la importancia radica en que son dos equipos de la capital, que durante los últimos años han animado grandes partidos. Como todo ha perdido sentido e intentamos siempre aparentar más de lo que somos como sociedad, un partido que antiguamente solo se consideraba como importante, hoy es un clásico, queremos aparentar y vender.
Es por eso que el enemigo de mi enemigo no es mi amigo, ni tampoco es mi enemigo. Es solo un partido más, un partido que no paraliza lo mismo que un Colo Colo – Universidad de Chile, ni un clásico universitario. Lo puede ser en el futuro quizás, pero hoy no.
Si algún matemático leyó la introducción de esta columna era una mera analogía para justificar este escrito. ¿El Colo Colo – Católica es un clásico? Juzgue usted. Para mi no, es solo un partido más que nos quieren vender y que quieren que sigamos odiándonos, que es lo que parte de la sociedad busca: dividir en todo…
















