EL FUEGO DEL CAMPEÓN | Cambios

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Cada vez que se apuesta por un cambio, las posibilidades son dos: que funcione y que no. Mucho se podrá pensar sobre el cambio en cuestión: a veces el cambio es necesario, a veces es forzado por las circunstancias, a veces hay tiempo para pensar y a veces no.

Hoy nuestro equipo enfrentaba el segundo de una serie de cuatro partidos en un periodo brevísimo de tiempo y los desafíos eran demasiados: ganar, jugar bien, cuidar las tarjetas y expulsiones… Pero si había un desafio relevante era este: enfrentar la realidad de no poder parar dos equipos competitivos y a la vez no desgastar a los más experimentados. Para esto, hoy José Luis Sierra hizo un cambio virtualmente total en el equipo titular. Era simplemente necesario.

Yo nunca he dejado de confiar en las decisiones del cuerpo técnico y (aunque no esté de acuerdo con muchas) seguiré confiando. El rendimiento del equipo básicamente joven que entró hoy desde el primer minuto careció de algo fundamental: carácter. Cuando eres puntero del campeonato, juegas con el colista, y ENCIMA llevas en la espalda la camiseta del mejor club de la historia de Chile, dudo que un jugador que ame con el alma su profesión necesite mayor motivación para dar lo mejor de sí y lucirse. Porque era ESO lo que tenían que hacer las alternativas del Cacique hoy: lucirse. Tenían la posibilidad abierta, pero cayeron en una especie de abismo de imprecisiones y falta de sincronía.

Esto deja en evidencia que resulta necesario reevaluar el trabajo que se hace en la semana con estos chicos que tienen la responsabilidad de jugar en el Cacique. Si bien es cierto hoy no dieron el ancho, claramente no podemos fusilarlos de entrada. Creo que con algo más de rigurosidad todo hubiese salido mejor. Junto con eso, el apoyo de los más experimentados y el análisis del cuerpo técnico resultan vitales para avanzar. A pararse: es la única posibilidad que tienes cuando te caes.

La expulsión de Pajarito Valdés nos va a pesar. Mucho. Si hay algo que a Pajarito le gusta son los partidos difíciles, esos que se calientan por días. Ha mostrado que la motivación que esos partidos le entregan es inmensa. Lo de hoy fue una torpeza, pero lo seguimos bancando hasta el final. Lo extrañaremos y ya veremos cómo Sierra pretende suplirlo en cancha.

¿Hemos perdido tres puntos o hemos hecho uso de nuestra (acotada pero existente) cuenta de ahorro? Ya veremos qué pasa. Por el minuto, hay que sacudirse este partido y concentrarse en ir a Brasil con lo mejor que podemos ofrecer y luego enfrentar el Superclásico.

Les quiero pedir algo: podrán decir que no lo hacen, pero yo sé que si. Los jugadores leen lo que comentamos en redes sociales. No sea usted como aquel hincha de cartón que aparece cuando el sol brilla y se esconde cuando la pista se hace más difícil. Si hay algo que le podemos entregar a nuestros jugadores, algo concreto y necesario, es nuestro apoyo. Hagamos que lo sientan y que les sirva de insumo constante para ser cada día mejores y hacernos cada vez más felices.

Queridos, vayan a Brasil con ganas, con ilusión y garra ante todo. Cuando armen sus maletas, pongan también nuestras almas que van con ustedes y que los acompañan a todos lados. Con ustedes y con nosotros, ¿qué puede ser imposible? ¡Confiamos en ustedes, Caciques!

Foto Gentileza de Agencia Uno.