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Se acabó. Nuestro querido Cacique disputó ayer su última fecha para entrar de lleno en un período tedioso y aburrido para los hinchas. Los jugadores parten de vacaciones, la mayoría a destinos paradisíacos. Otros se reencuentran con sus familias en otros países… Mientras nosotros seguimos nuestras vidas: en nuestros trabajos, estudios y rutinas, las que se hacen más aburridas cuando no hay fútbol.
Es fácil escribir cuando se gana, dicen varios. Pero este semestre escribir ha sido particularmente difícil. Si miramos lo realizado por Colo-Colo en este torneo y en su paso por Libertadores, un gusto insípido e indefinido es lo que siento. No sólo no ganamos nada ni logramos ni uno solo de los objetivos propuestos, sino que además los cuestionamientos a los rendimientos individuales, el esquema de juego del cuerpo técnico y la preparación física de los jugadores han sido reiterados e intensos.
Un equipo como el Cacique tiene el deber de rendir en TODAS Y CADA UNA de sus líneas. Mientras otros equipos estarían felices de haber logrado el subcampeonato, para nosotros eso no vale. Nadie lo menciona. Nadie se alegra.
Por lo tanto, más que seguir lamentándonos sobre lo que ya no se hizo, Colo-Colo debe dedicar tiempo importante a pensar bien cómo va a enfrentar el segundo semestre. Son tantos los temas que hay que revisar, que haré un punteo de los tres que me parecen más relevantes:
a) La continuidad del cuerpo técnico: A pesar de la confirmación de Aníbal Mosa, no sabemos aún qué va a pasar con José Luis Sierra. Su fútbol no encanta, no convence y (como ya vimos) tampoco logra campeonatos. Temas aparte son la supuestamente resquebrajada relación entre Sierra y sus dirigidos y el preparador físico; está claro que una de las deficiencias del equipo hoy pasa por ahí. Mucho que discutir y mejorar.
b) Quienes se quedan, quienes se van, quienes llegan: Una de las cosas que detesto de esta época es el humo. Todos quieren impactar primero con el dato «desde adentro», con la copucha, con el rumor. La verdad es una: se va a ir gente. Punto. Quienes y a dónde se van, es está por verse cuando se confirmen sus desvinculaciones. Una cosa sí es segura: más de un extranjero se va a ir. Los que llegan, lo mismo. Cuando los veamos firmando y calzándose la camiseta en conferencia de prensa, hablamos.
c) La mentalidad: Es sumamente complejo para un equipo levantarse y plantearse nuevos objetivos toda vez que ha perdido. Ya hemos visto muchas veces cómo la cabeza puede jugar una pésima pasada a nivel deportivo (y en la vida). ¿Qué necesita entonces un equipo para renovar sus deseos de triunfo?
Creo que lo más importante de todo es decirle a nuestro equipo que, aunque sean semanas sin vernos, nosotros seguiremos ahí.
Los que pasan fines de semana completos en función de la ida al estadio. Los que llevan toda su vida siendo hinchas. Los que lloran cuando el equipo pierde. Los que hablan en plural al referirse al Cacique… «Jugamos mañana». Los que sueñan con glorias eternas al amparo de las luces de nuestro estadio. Todos nosotros vamos a seguir ahí, creyendo y soñando con victorias infinitas.
No he conocido aún algo que me haga alejarme.
Enfrentemos estas semanas sin Colo-Colo sabiendo, creyendo y confiando en que lo que vendrá siempre será mejor. Yo lo creo. ¿Y ustedes?
Abrazos a todos. Contigo siempre, Cacique. Toda la vida.