EL FUEGO DEL CAMPEÓN | Rabia

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Llevo horas pensando en cómo hacer un análisis certero sobre lo que vimos de ti, querido Cacique, en Rancagua. Tratar de hablar de fútbol suele ser fácil cuando ganas y muy complejo cuando pierdes… Pero no es eso lo que me pasa ahora.

Ahora lo que siento es rabia. Y la rabia, como muchos de ustedes sabrán, obnubila. Se me inyectan los ojos de sangre y no puedo ver más que mi rabia.

Campeones del fútbol chileno. Con todas las comodidades que un club de primera división les puede ofrecer (y a veces más). Queridos, amados, adorados por la hinchada que hace por ustedes las locuras más inimaginables (sin ir más lejos yo escribo en un sitio web y además hago un programa de radio para hablar de US-TE-DES). Un club con un historial que TODOS los otros clubes envidian. Llenos de anécdotas repletas de garra, de esfuerzo, de triunfo.

Y con todo eso en sus espaldas, hoy fueron a Rancagua a pasear. Literalmente.

Frente a un equipo que jugó fútbol (porque O’Higgins no hizo nada sobrenatural: jugaron bien a la pelota y le pusieron ganas, alma y piernas), ustedes no lograron hacer nada. No pudieron urdir jugadas, no pudieron concretar las pocazas veces que llegaron arriba, les ganaron las espaldas cuantas veces quisieron y no fueron capaces, simplemente, de pillar al adversario con buen fútbol.

Ustedes han dicho en reiteradas oportunidades que las metas del semestre eran dos: avanzar en Libertadores y salir bicampeones. Si bien es cierto que aún nos falta jugar el jueves, veo negro el panorama. No porque sea agorera ni pesimista; la vida me ha enseñado que en 90 minutos pueden pasar muchísimas cosas, sino que porque con lo mostrado hoy no tenemos por dónde.

Hablar de cada uno de ustedes y lo que han mostrado en los últimos partidos no es necesario: aún tengo la esperanza de que la mejor crítica venga de cada uno. Me moriría de solo pensar que les da lo mismo lo que pasó hoy.

Hace varias semanas ya que vengo poniendo en duda la forma en la que manejan sus emociones. Sierra ya habló del «cansancio emocional» al referirse a Justo Villar a su regreso de los duelos eliminatorios (a todo esto, a Justo o le dio malaria o está sufriendo la gripe más escandalosa de la historia). Cuando uno está en el suelo, derrotado, sintiendo que no es capaz, es ahí donde más capaz se debe sentir, y dar esos milímetros extra que hacen la diferencia entre ganar y perder. Esos segundos donde tu cabeza sabe que tu cuerpo está reventado, pero que sigue corriendo a pesar de todo. Corazón, sangre, como quieran llamarlo.

Eso te pedimos, Cacique. Tu sabes cómo jugar al fútbol. Entonces HAZLO. Sin excusas, sin declaraciones que defienden lo indefendible. Échale pa adelante que no sólo queda poco, sino que lo que queda es CLAVE.

¿Nos quieren pedir algo? ¿Qué quieren de nosotros? No nos subestimen. Somos muchos los que hemos estado siempre con ustedes, en la alegría y en los dolores, celebrándolos y criticándolos cuando se debe. Si lo que necesitan es más apoyo, se los haremos sentir. Si quieren abrazos, vamos. Si quieren palabras de apoyo, se las damos.

¡Háblenme! ¡Díganme algo! ¡Pídanme lo que necesitan de mi! ¡De nosotros! Pero no se queden callados. No me hagan pensar que esto no les importa como me importa a mi y a tantos otros.

El jueves voy al estadio. Y voy con mi papito, el gran culpable de que a mi me guste el fútbol. Como hace 25 años, voy a abrazarme con él mientras suena el himno, esperanzada y creyendo SIEMPRE en ti, Cacique.

Por favor, haz lo que sabes hacer.

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