El ariete anotó los dos goles de la victoria ante Melgar y mantiene con vida al Cacique en la Copa Libertadores.
Autor | Ariel Orellana Follow @a_orellanavill
Esteban Efraín Paredes Quintanilla es un nombre que quedará grabado por siempre en la historia de Colo-Colo, y es que a punta de garra, esfuerzo y por sobre todo goles, se ha ganado la admiración de todo el pueblo albo.
Definitivamente el formado en Santiago Morning debe ser el último gran ídolo del club, el que nos ha regalado las mejores postales de nuestra reciente historia. Es simplemente Esteban, el que esta noche, una vez más, nos entrega una alegría tremenda a todos los que nos apasionan estos colores.
El 29 de Junio del 2009 fue presentado en el club. Le bastaron un par de meses para ir transformándose en la leyenda que es hoy en día. La final de ese torneo enfrentaría a Colo-Colo y Universidad Católica, tras un 2-2 en la ida, todo se definiría en el Santa Laura, con los cruzados como local, todo se puso cuesta arriba cuando al minuto de juego Rodrigo Valenzuela pondría el 1-0 para los de San Carlos, pero esa tarde era la de la consagración, el artillero lideró al equipo que terminaría ganando 4-2 y consiguiendo la estrella número 29, aportó con dos goles, uno de ellos será recordado por siempre.
Así se fue formando. Histórica también fue la jornada en que lideró al equipo en el triunfo histórico contra el Santos de Neymar y Ganso en el Estadio Monumental, un 3-2 que será recordado por mucho tiempo. Esteban Paredes, poco a poco, se fue formando como crack, como ídolo.
Pero no todo ha sido color de rosa. Tras no llegar a un acuerdo debió abandonar el club, se fue a México pero su corazón se quedó en Chile, en el Monumental, en su casa. Héctor Tapia lo pidió de vuelta y el delantero bajó sus pretensiones de sueldo y se vino de vuelta, se puso la camiseta número 30, prometió obtener aquel título tan esperado y ser goleador del torneo, lo prometió y lo cumplió. Se consagró como ídolo.
En la actualidad y con 35 años, con un ritmo más lento, se ha referido muchas veces a la deuda que por años ha arrastrado el club, la Copa Libertadores, lo ha puesto como prioridad y hasta el momento, ha cumplido.
En una hostil ciudad de Arequipa, el Cacique salió en búsqueda de los tres puntos que le permitieran seguir con vida en el certamen continental. Tras un primer tiempo para el olvido, Melgar tomó las banderas y se puso en ventaja en el minuto 48’, balde de agua fría para los dirigidos por Sierra, que parecían no entrar en el partido, pero la historia aún no se terminaba de escribir. A los 68’ Beausejour se paró frente a frente a su rival, amagó salir hacia adentro y aceleró hacia afuera, sacó un centro perfecto que fue conectado por Esteban, era el 1-1 y se prendía una luz de esperanza. Cuatro minutos más tarde se repetiría la escena, el mismo Beausejour repitió modus operandi y tras un mal despeje, Paredes se encontró con el balón en el área y marcó el que sería el definitivo 2-1. Otra jornada histórica para el goleador, quien anotó su cuarto gol en la actual versión de la competición y su gol número 18, 18 dianas en 23 partidos que lo transforman en el segundo goleador histórico de Chile, tras Francisco Valdés.
Si hablamos de Copa Libertadores, hablamos de Esteban Paredes, el libertador Esteban Paredes, que cruzó la frontera y rescató un triunfo que vale oro, en Perú. Ahora todo se definirá en el duelo frente a Independiente del Valle, donde solo sirve ganar para clasificar a la siguiente fase. Eternamente agradecido de Esteban, por los títulos, por los superclásicos, por esa garra que muestra en cada partido, por esta nueva alegría.

