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Un grupo de niños que vivían en un barrio popular se juntaba todas las tardes después del colegio a jugar a la pelota en los pasajes fuera de sus casas. Eran bastante buenos, y se habían apodado «Caciques». La gente de los alrededores ya los conocía, e incluso les iban a hacer barra cuando jugaban pichangas importantes.
Un día, fueron invitados a participar de una competencia que reunía a niños de toda Sudamerica, igual que ellos, con el sueño de ganar una copa muy grande y bonita, conocida como «La novia de América». Ellos, entusiasmados, aceptaron. Sus familias los apoyaron y celebraron junto con ellos la invitación a participar. 
Los padres, luego de largas charlas, convencieron a los niños de que lo importante era ir y pasarlo bien. Pues al frente tendrían a jóvenes de barrios argentinos, seguro brasileños y un par de uruguayos que llevaban muchos años compitiendo. Pero estos Caciques estaban convencidos de que podrían ganar.
Una vez comenzado el torneo, no los paró nadie. Con esa alegría de jugar a la pelota que caracteriza a todos los novatos fueron subiendo y subiendo de clasificación hasta lograr lo inesperado: llegar a la final. El rival sería un equipo colorado del otro lado de la cordillera, conocido como Los Rojos.
Los niños del barrio se prepararon muy bien para ese partido. Practicaban todos los días y tenían un grupo muy unido. Ademas, había todo un grupo de seguidores detrás de ellos que los apoyaban a morir. Jugados los partidos de ida y vuelta, se hizo necesario un ultimo partido donde se definiría al GRAN CAMPEÓN.
La ansiedad y emoción que se palpitaban era algo único, que no se habia visto nunca. Sin embargo, llegado el día y cuando Los Caciques iban ganando, los niños del equipo colorado rompieron con todas las reglas del juego robándose la Copa que le pertenecía a su rival. Y arrancaron, gritaron, patalearon. Se robaron lo mas preciado de los jóvenes Caciques y nunca lo devolvieron. Se lo adjudicaron como propio pero nunca les perteneció. Hubo llanto, pena, lágrimas… Pero ya no había vuelta atrás. Se había producido el robo mas grande y descarado de aquel entonces, y quedaría grabado por siempre en la memoria y en la historia de todos.
















