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Escrita el 27 de marzo de 2013 a las 14:53 por Freddy Gálvez
Lo Paredes frente a Uruguay fue brillante. Quizás en la cancha su actuación no fue descollante, cumplió, jugó bien, marcó un gol, hizo lo que tenía que hacer. Sin embargo es brillante por todas las circunstancias que rodearon su ingreso como titular. Hay un acto de humildad y de cariño por la selección que los hinchas valoramos.
Cuando a raíz de una serie de circunstancias Sampaoli lo llama de emergencia para ver la posibilidad de que venga, se encuentra con un sí de inmediato. Quizás cualquier jugador no hubiese aceptado de buenas a primeras. En la vida y en el fútbol el ego envuelve a muchos. Pero no en el caso de Paredes, apenas supo del llamado el sábado en la noche, gestionó los permisos con los dirigentes del Atlante, pescó sus maletas, viajó ese mismo sábado y el domingo en la mañana estaba a disposición de cuerpo técnico. Eso habla de su profesionalismo, pero por sobre todo, de su cariño y compromiso por Chile y su selección.
Estando acá se enfrenta con una presión que para cualquier jugador pesa «viene el hombre gol» decía la prensa, «el gol que nos falta» nuestro DT. Que sobre tus hombros te caiga la responsabilidad de ser la esperanza de gol de un país, de un equipo con la soga al cuello, no debe haber sido fácil. Pero ahí estaba Paredes. Postergado muchas veces a ser alternativa «de» pero siempre respondiendo cuando fue requerido. Han sido 10 goles por la selección, cifra no menor considerando que las oportunidades tampoco han sido muchas. Pero siempre respondió, como no recordar ese centro-pase que le puso a Mark Gonzalez en el mundial contra Suiza. Ahí estaba Paredes.
Y llego el momento, en casi su primera intervención, de vivo y de guapo, le tranca una pelota a un uruguayo, la abre a la izquierda. El centro no le quedo, no alcanzo a llegar, pero el destino y el uruguayo Pereira, quizás a sabiendas de esta historia, la dejan servida en el área chica. Y apareció Paredes, en su habitad, en busca de lo que se merecía. Ahí estaba su gol, lo que tanto buscaba él y Chile. Ni hablar de los huevos que puso, sacando pelotas, cabeceando en propia área en los corner contrarios, corriéndolas todas, incluso perdiendo otros goles. Qué importa, su gloria en esta noche ya había sido sellada, su acto de humildad tenía la mejor recompensa, hacer reír a su pueblo. Como dijeron los periodistas de la transmisión internacional de Direct TV, coincidiendo con lo que habíamos visto, «bajarse de un avión y hacer un gol a los 10 minutos es increíble» decían, eligiéndolo por cierto la figura del encuentro. Comprendían perfectamente lo que señalamos, su actuación sobrepasa la cancha, fue su historia de perseverancia que nos conmovió a todos, por eso fue portada en los diarios y se ha llevado todos los elogios. Quizás hay otros que jugaron mejor, vaya que lo hizo bien el equipo (mis felicitaciones a todos), pero la historia de Paredes fue especial, fue un reconocimiento a ese jugador que moja la camiseta sólo porque la quiere tanto como nosotros.

