COLO COLO – FLAMENGO (Semifinales Supercopa Sudamericana 1996)
Autor Guillermo Castro
Corría el año 1996 y el carné de este humilde columnista marcaba solamente 18 años. Por aquellos años, la competencia sudamericana del segundo semestre era la Supercopa, competencia que reunía a todos los campeones de America, y que Colo Colo disputaba por derecho propio gracias a la gesta de Mirko, Pizarro, Barticcioto, Martinez y compañía.
En la cabina técnica del cacique estaba el paraguayo Gustavo Benitez, que impuso su sello en un camarin en donde “roncaban” figuras de la talla de Basay, Espina, Sierra, Arbiza, etc., con otros que buscaban hacerse un nombre en el futbol chileno, como Mario Salas, Francis Ferrero (el jugador cábala de esa copa), o Francisco Fernandez.
El 24 de Octubre el Popular salía a la cancha de un Monumental repleto para enfrentarse al poderoso Flamengo de Brasil, con Bebeto como máxima figura, y con la misión de imponerse después de un empate a un gol en el mítico Maracaná.
Los que repletamos el Monumental esa noche, tuvimos el privilegio de presenciar uno de los mejores, y más emotivos partidos que se recuerde en los pastos de Pedrero. Colo Colo le daba un toque al Flamengo, con un gigante Espina en la contención y un soberbio Coto Sierra en la creación para un efectivo Ivo Basay. Sin embargo el eficiente portero del “Mengao” una y otra vez impedía la apertura de la cancha.
El segundo tiempo comenzaría con un cambio obligado en el arco del Cacique, Marcelo “Rambo” Ramirez reemplazaba por lesión a Claudio Arbiza, arquero que jugaba las competencias internacionales en ese equipo de Benitez. Sin embargo a 15 minutos del final, el rambo sufre la lesión de su rodilla y debe ser reemplazado en el arco por……..Pedro Reyes. Las caras de los que estábamos en el estadio fueron de asombro y, por qué no decirlo, resignación. En condiciones normales, ante un rival poderoso como los Brasileños, estas circunstancis habrían llevado a una derrota, sin embargo el equipo sacó eso que no tiene un nombre específico, pero que todos los colocolinos reconocemos como el factor que ha hecho a este club el más grande y popular de Chile.
Solo siete minutos después, y con Pedro Reyes tratando de ganar confianza, Marcelo “Cabezón” Espina clava una pelota suelta en el área carioca y clava el gol de la clasificación. Colo Colo pasaba a la semifinal, faltaban 8 minutos más el descuento (que en la época, rara vez pasaban de 3 minutos) y la consigna fue “Aguantar y asegurar el resultado”. Cuentan que Pedro Reyes se ganó su espacio en el famoso lienzo de la Garra Blanca, cuando a los ’91, viene un centro al área colocolina y el silencio se hizo en un fugaz instante, al ver como uno de los delanteros brasileños cabeceaba cambiando el palo al arquero, Reyes vuela sobre su derecha, evita la conquista y en segunda instancia se juega la vida para contener el remate que otro brasileño que buscaba conectar el rebote. “Tole Tole” en el área, los brasileños no podían creer lo que veían, los eliminaba un equipo sin arquero pero con una tremenda garra. Colo Colo timbraba, de esa épica forma, el paso a las Semifinales de la Supercopa Sudamericana. Todos salimos del estadio con el orgullo de llevar al indio en el pecho. Pedrero era una fiesta. Colo Colo una vez más se encumbraba en lo más alto de sudamerica, luego vendría otro brasileño, pero esa es otra historia, una historia que habla de una bestia y de un negro (negrísimo) color.

