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En una edición más de esta sección, anticipamos lo que será un duelo crucial para la definición de este Torneo de Clausura. Este sábado se enfrentan por la fecha 12; “el Capo de Provincia”, O´Higgins, y “el Popular”, Colo-Colo.
Vivimos en una época en que este partido levanta pasiones, y suele ser muy reñido; a la luz de las campañas que el club rancagüino ha protagonizado en la última década. Una estructura dirigencial sólida, ha permitido a este club dar pelea torneo tras torneo, e incluso coronarse campeón en el Apertura de 2013.
Pero no siempre fue así. En la primera mitad de la década de los ’90, O’Higgins pasa por una de sus mejores etapas futbolísticas, de la mano del surgimiento de excelentes promesas jóvenes: Gabriel Mendoza, Jaime Riveros, Fernando Cornejo, Nelson Tapia, Clarence Acuña, Aníbal González, Rodrigo Pérez y Moisés Ávila son algunos de los nombres propios surgidos de la cantera de lo que hoy conocemos como “El Monasterio Celeste”. Estos jugadores, junto a otros jugadores venidos de otros clubes, como Hugo Brizuela, Claudio Borghi, Roque Alfaro, Gustavo De Luca, Miguel Ardiman y Juvenal Olmos. Con estos jugadores, “los Celestes” fueron siempre protagonistas del torneo, disputaron liguillas para ir a la Libertadores, y clasificaron a la naciente Copa Conmebol. Sin embargo, al ir acercándonos al nuevo milenio, las campañas comenzaron a convertirse en una lucha por mantener la categoría, lejos de los lugares de avanzada.

Tales malas campañas terminaron por producir el descenso del club en los años ’96 y 2001. Siendo este último el más nefasto, pues tardarían cuatro años en volver al fútbol grande. Uno de los refuerzos más sonados del inicio de esta época oscura de O’Higgins, fue la contratación de Gerardo “El Tata” Martino. Sí, el mismo que hoy dirige a la Argentina, vistió la celeste en la última etapa de su carrera. Arribó a Rancagua de la mano del técnico Roque Alfaro, y estuvo muy poco tiempo, sólo en la mitad del torneo pudimos apreciar lo que quedaba de un excelente jugador, con ya 34 años, quien fuera mito viviente de Newell’s de Rosario; y que emigraría al Barcelona de Guayaquil.

La historia entre el “OHí-OHí” y Colo-Colo tiene un punto en común bastante particular. Existe un jugador que vistió ambas camisetas, (en realidad vistió muchas), y que es recordado por su extravagante apariencia y un pasado triste, ligado a su país natal.
Carlos Gustavo de Luca representa para muchos de nosotros, un recuerdo característico de los partidos de los años ’90. El nacido en Buenos Aires defendió las camisetas de 8 clubes distintos del campeonato chileno (Wanderers, Cobreloa, La Serena, O’Higgins, Colo-Colo, Temuco, Atacama y Everton); pero para los colocolinos se hizo importante, inmediatamente después de conseguir la Libertadores del ’91. A la temporada siguiente, Colo-Colo incorpora al calvo goleador a modo de préstamo para la Copa Chile, Libertadores, la Recopa y la Interamericana, luego de una temporada tremenda con O’Higgins. En este breve paso por Macul, de Luca participó en varios partidos, generalmente viniendo desde la banca. Se destacan los goles que le hizo a Coquimbo Unido y a Newell’s por la primera fase del torneo continental. Quizás lo más particular del préstamo era que de Luca seguía defendiendo a los rancagüinos los fines de semana por el torneo nacional, y a mitad de semana al “Cacique” por las copas.

Por aquel entonces, Gustavo de Luca era reconocido por una historia personal bastante triste. Mientas jugaba en las inferiores de River Plate, en el año ’82 es llamado para defender a su país, pero no en la cancha, sino en la guerra. El conflicto de las Malvinas ya había originado un llamado masivo a los jóvenes trasandinos a defender la soberanía nacional. A través de una entrevista ofrecida a la Radio Bío-Bío en el 2012, al conmemorarse 30 años de la derrota argentina a manos de los ingleses, “el pelado” relata cómo superó lo presenciado en tal horrible escenario: “El fútbol me ayudó muchísimo. El irme a Chile en el ‘87 también me ayudó mucho, porque estaba todo muy reciente. Después de 17 años vi a mis compañeros de Malvinas. Tuve muchas invitaciones en este tiempo, pero no voy porque estoy bien y no me hace bien verlos, porque la mayoría está muy mal”.

Gustavo de Luca seguiría su carrera en Perú, donde se lo pelearon Universitario y Alianza Lima, siendo este último club donde finalmente recaló el bigotudo atacante. Lamentablemente, no pudo reditar los éxitos anteriores, y volvería a Chile, donde su último club fue Everton de Viña del Mar, para luego colgar las botas.
Sin duda hay mucha historia, que será reencarnada por los jugadores, este sábado en el Bicentenario El Teniente. Si Colo-Colo quiere seguir en la pelea por el título, necesitará mostrar la misma entereza de Gustavo, quien recuerda con cariño a nuestro club: “A los 30 años, quizás me llegó tarde, pero me di el gusto de jugar en Colo Colo” ¡Vamos Cacique!
Por Juan Andrés Estay
Fuente: BioBioChile http://www.biobiochile.cl/2012/04/02/gustavo-de-luca-para-mi-no-hay-nada-que-festejar-el-futbol-me-ayudo-muchisimo-a-olvidar.shtml
















