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Un año había pasado desde la obtención por parte de Colo Colo de la Copa Libertadores, y por las canchas del Monumental aparecía muchacho de blonda cabellera. Con la ilusión de todo niño que lleva la insignia del popular tallada en la piel, pisaba por primera vez “La Ruca de Pedrero” Luis Arturo Mena Irarrázabal. Cuenta la historia que en aquella prueba masiva de jugadores, fue el único que quedó seleccionado para formar parte de las inferiores de Colo Colo.
Algo más de 4 años después, un 24 de noviembre de 1996, con Gustavo Benitez al mando de la cabina técnica del Cacique, en medio de las celebraciones de un nuevo campeonato nacional y con la camiseta 29, hacía su estreno en el fútbol profesional enfrentando a Cobreloa en la última fecha de aquel torneo.
Aquel partido frente a los zorros del desierto marca el inicio de una historia de 17 años defendiendo la camiseta del más grande de Chile. Historia que terminó, al menos en la cancha, el año 2014 de la mano de la tan anhelada estrella número 30 y cuya única pausa fue el año 2001 cuando vistió los colores de Deportes Puerto Montt a préstamo.

Su historia de amor con la hinchada del Cacique se forjó en torno a diversos hitos en su carrera. La frase “traen y traen jugadores y siempre termina jugando Lucho Mena” es la muestra del porque el rubio defensor se ganó un espacio en la idolatría de la hinchada popular. Cerca de 34 jugadores vistieron la camiseta del popular en el puesto de defensor, siempre para reemplazar a Mena, sin embargo a pulso, esfuerzo y mucho amor por la camiseta, Lucho Mena los dejaba sentados en la banca para adueñarse del puesto.
Colocolino como pocos no dudó en frenar en seco al Pipa Estévez en el súper clásico del 5 de octubre del 2006, lo que le significó la expulsión, pero permitió asegurar el cero en el arco del Tigre Muñoz y mantener la ventaja, que luego aseguraría Lucas Barrios para el cacique. Seguramente puso todo el amor a la camiseta cuando en la final con Audax Italiano en el clausura del 2006 anotó un golazo para asegurar la final de ese año.
Con el título del 2009 se coronó como el jugador con más títulos en la historia del fútbol chileno. El cantico de Mena Capitán fue escuchado en la temporada 2012, donde el equipo dirigido por Omar Labruna fue capitaneado por el 3 del Cacique.
Luego de la obtención de la trigésima estrella, la concesionaria que comanda el club, decide no renovarle el vínculo contractual, empujándolo al retiro debido su declarada imposibilidad de vestir otra camiseta, aun cuando la idea le rondó la cabeza.
Con 11 títulos de primera división y una Copa Chile dejó la actividad profesional, sin embargo sigue ligado al equipo que tanto ama a través del cargo de embajador de Colo Colo, cumpliendo labores sociales y de difusión de las actividades del Popular.
El tímido niño rubio, que llegó a las canchas del monumental una tarde de 1992 en busca de un sueño, ocupa hoy un lugar destacado en la galería de inolvidables del Cacique, compartiendo un lugar con David, Chamaco, Morón y tantos otros que han hecho de Colo Colo simplemente el más grande.
Gracias por todo Luis Antonio Mena Irarrázabal, un ídolo que yo vi.
















