NÚMEROS ALBOS | 10

En el mi última columna de esta temporada, miro con nostalgia lo que ha sido este campeonato que se va. Un torneo de Clausura que, directa o indirectamente, ha estado marcado por el número 10.
En este torneo fuimos dirigidos por uno de los “10” más recordados del último tiempo en Macul. Formado en Unión Española, pero con un paso más que respetable por el “Cacique”, José Luis “el Coto” Sierra formó parte del exitoso plantel del ’96, que tenía sencillamente un plantel estelar, en comparación con el exiguo plantel con el que contamos actualmente. Figuras como Marcelo Ramírez, Marcelo Espina, Pedro Reyes, Emerson Pereira, Marcelo Barticciotto e Ivo Basay fueron algunos de los referentes del equipo que dirigió Gustavo Benítez, en su primer (y único exitoso) ciclo al mando de Colo-Colo.

En esta temporada la hinchada “Popular” clamó por un “10” que repartiera fútbol en los pastos nacionales, situación que estuvo lejos de suceder. Dejamos partir a un cuestionado Emiliano Vecchio, para traer a un “invisible” Javier Reina, quien sin duda será recordado como uno de los peores refuerzos en la historia del club. Simplemente no engranó en el (escaso) andamiaje albo, y terminó cediéndole la titularidad (que rara vez tuvo) al juvenil Bryan Carvallo. Me da pena por el colombiano. Con la suerte que tenemos, capaz que el próximo año sea campeón de la Libertadores con el Atlético No-tengo-idea-de-donde-salió-este-equipo.

En este torneo (hasta la fecha de publicación de esta columna) nos marcaron 10 goles. 6 de éstos encajados en dos partidos. El más doloroso sin duda, fue el 3-0 que nos propinó O’Higgins en Rancagua, partido que se disputó el 10 de abril recién pasado, y que nos mostró, de un bofetazo, que nuestro equipo no estaba para campeonar esta temporada.

Sólo nos queda vivir del recuerdo de gloriosos “10” que han pasado por el “Popular”. A la figura del “Coto” debemos agregar otros jugadores de clase eterna, y visión de juego exquisita. Severino Vasconcelos en los ’80; Jaime Pizarro, quien no jugaba de “10”, pero sin duda dignificó ese dorsal en la campaña del ’91; Claudio Borghi, quien no usó el “10”, pero que jugaba como tal; el “Diablo” Etcheberry, a quien sólo una maldita lesión terminó por truncar su meteórica carrera; hasta llegar a la magia de Jorge Valdivia, y el talento desmesurado de Matías Fernández, quien cumplía con las características de lo que hoy conocemos como un 9 y medio; menos pase y más gol. Incluso podemos incluir a Giovanni Hernández como el último gran exponente de ese puesto, quien lamentablemente llegó a nuestro club en el ocaso de su carrera. De ahí en más los 10 que vinieron tuvieron chispazos de lo que Colo-Colo necesita en este puesto. Ni siquiera me detendré en nombrarlos. Sí haré una mención honrosa a todos los volantes creativos de la era pre-años ’70, quienes por la distribución táctica de la época no pueden ser reconocidos como “10”. Ustedes saben quiénes son, y los guardamos fielmente en nuestra memoria.

Por último, un recuerdo feliz. La estrella número 10 de Colo-Colo llegaría el año 1970, en una temporada que tendría el inicio más convulsionado de la historia del Fútbol Chileno. La nueva reglamentación que permitía a los jugadores que terminaban contrato, negociar libremente su pase, sin costo para el eventual comprador; provocó histeria en las arcas de los clubes, quienes se vieron obligados a vender a todos los jugadores con menos de un año de contrato, para recuperar algo de dinero. Fue así como tres leyendas del fútbol de la época cambiaron de club. “Tito” Fouilloux, “Chamaco” Valdés y Leonel Sánchez dejaron las instituciones donde se erigieron como figuras excluyentes. El primero cambió Católica por Huachipato, Colo-Colo enviaría a préstamo a Valdés a la Unión; y en un evento sin precedentes, luego de 16 años ligado a la U, Leonel Sánchez pasaría al archirrival, y se pondría la alba de Colo-Colo.

Este torneo se jugó en dos zonas de nueve equipos, de dos ruedas de ocho partidos. Los ocho mejores clasificaron a una liguilla final donde se jugaron siete partidos que definían al campeón. Colo-Colo y la Unión Española, terminaron empatados al final del torneo, por lo que fue necesario un partido de desempate. Fue tal la paridad de los dos equipos, que fue necesario un alargue. En este tiempo extra, la figura de Elson Beiruth se alzó entre todos los jugadores para marcar el definitivo 2-1, con el que los albos obtendrían su campeonato número 10. Esta final se reconoce como una de las más emocionantes en la historia de los campeonatos criollos.

No sabemos si Colo-Colo obtendrá este sábado un campeonato más. Lo más probable es que no. Podemos discutir además si lo merece o no. Más que campeonatos, lo que queremos es fútbol; como el fútbol que nos ofrece un “10” clásico: visión, talento y garra. Eso queremos de nuestro equipo, eso queremos para el futuro ¡Hasta pronto, Cacique!

Por Juan Andrés Estay