- El último refuerzo vendría desde Platense - 17 febrero, 2026
- Javier Correa es duda contra O’Higgins - 17 febrero, 2026
- Colo Colo entrega nuevas certezas sobre la remodelación del Estadio Monumental - 12 febrero, 2026
Este lunes 21 de marzo, post Súper Clásico (quitémosle el Súper, fue todo menos eso), no sólo nos tocó lamentarnos por el abúlico juego mostrado por los supuestos dos equipos más grandes del fútbol nacional, sino que además sufrimos la pérdida de uno de los periodos más queridos del año. Señoras y señores, SE ACABÓ EL VERANO
En un sentido homenaje, y diciéndole adiós a la mejor estación del año, celebramos el “Equinoccio de Otoño”, revisando cómo el número 21 ha formado parte de la historia del club que le ha dado más alegrías al hincha nacional, Colo-Colo
Así como el otoño, llegaron a este mundo muchos jugadores albos un día 21. Raúl Ormeño (21/6/58), Emerson Pereira (21/8/73), Miguel Augusto Riffo (21/6/81), Mario Ortiz (21/5/29) Julio Crisosto (21/3/50), Juan Carlos Orellana (21/6/55), “Carlitos” Muñoz (21/4/89), Sebastián Cejas (21/4/75), Ezequiel Miralles (21/7/83) y Gonzalo Fierro (21/3/83) son jugadores que han marcado su nombre en la historia del “Popular”, y han defendido su escudo con fuerza y pasión.
He querido comentar algo sobre un nacido en este día: Luis Hernán Alvarez (21/5/38)
La historia de Luis Hernán Álvarez es un ejemplo de perseverancia y valentía. Oriundo de un club amateur de Curicó, en el ’58 llega a Colo-Colo, con la difícil misión de llenar el vacío que dejó la partida de Jorge Robledo. Lamentablemente para el “Nano”, la consolidación de una delantera temible, formada por Juan Soto, Mario Moreno y Manuel Muñoz, le impidió por mucho tiempo ser el delantero titular del equipo. Fue así como, viniendo desde la banca, Álvarez comienza poco a poco a ganarse un espacio entre los titulares. Este trabajo silencioso pero constante recién daría frutos tres años más tarde, en el año ’61, donde marcó 18 goles para el “Eterno”. Ese mismo año, un gol suyo sería la rúbrica para el primer triunfo de Colo-Colo en la Copa Libertadores, en un partido ante Olimpia de Paraguay, jugado en Asunción, y que tendría como resultado final de 2–1, para los albos.
De ahí para adelante, sólo crecería la leyenda de Álvarez en Colo-Colo, la que alcanzó su máxima expresión goleadora en el torneo del ’63. 37 goles en 33 partidos elevarían a Luis Hernán a la categoría de “histórico”, ganándose el espacio que tanto había merecido su esfuerzo.
Tristemente, problemas hepáticos hicieron que tales registros no se pudieran repetir, comenzando una agonía futbolística, que sin embargo el “Nano” enfrentó con valentía. Tras su extraordinario paso por Colo-Colo, Álvarez vistió las camisetas de Magallanes, Alianza (El Salvador) , Green Cross y Antofagasta; para luego colgar sus legendarias botas al final del torneo del ’69.
La estrella número 21 del “Popular” la conseguiría en el Campeonato de Clausura del ’97; segundo torneo en la historia del Fútbol chileno con la modalidad “a la argentina”, es decir, 16 equipos jugando todos contra todos, sin play-offs. Los goleadores de Colo-Colo serían, casualmente, los últimos tres técnicos nacidos en Chile que ha tenido el plantel de honor: Ivo Basay, “Tito” Tapia y el “Coto” Sierra, quienes marcaron 6 goles cada uno en dicho torneo. El último partido de ese torneo fue un triunfo por 4-0 sobre Temuco, disputado el 21 de diciembre.
Finalmente, un 21 de abril del ’79 debuta por Colo-Colo uno de los más pintorescos jugadores que ha pasado por el club, y sin embargo, uno de los más representativos. Severino Vasconcelos es uno de los tantos jugadores extranjeros que terminó radicándose en Chile, después de una dilatada carrera futbolística. Reconocido actualmente por su inconfundible “portuñol” , su debut se produjo anotando un gol en el triunfo del Cacique sobre Santiago Wanderers por 7-2. Los otros goles fueron convertidos por el “Chino” Caszely, quien se matriculó con un “repoker”, y “Mané” Ponce convirtió el último gol.
Así como la despedida del verano es triste, un día 21 también ocurrió uno de los momentos más tristes de la historia del club. La peor derrota en los torneos nacionales la sufrimos el 21 de agosto del ’83, en un fatídico 1-6 frente a O´Higgins en Rancagua.
Y el verano se fue. Que el calor venga ahora desde la sangre de los jugadores, del calor del hincha, y de la flama eterna que arde a través de la historia alba.
Por Juan Andrés Estay

