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Por Francesco Bozo Z.
Enero de 1945. Chile organiza un Sudamericano con el fin de conquistar su primer reconocimiento a nivel internacional. El debut chileno crea expectaciones, un 6-3 a Ecuador, seguido de un 5-0 a Bolivia y un cómodo 2-0 a Colombia. Un empate a 1 con Argentina y la derrota con Uruguay por 1 a 0 nos dejaba en la final con Brasil. Ganábamos y éramos campeones… Pero la historia nos jugaría una nueva mala pasada al pueblo chileno.
El legendario “Sapo” Livingstone, bajo los tres palos se vio totalmente batido contra el cabezazo del brasileño Heleno que se coló en el ángulo superior derecho, dándole la victoria a los verde amárela por la mínima cuenta. Para variar, la derrota nos relegó al cuarto lugar, detrás de Uruguay y Argentina.
El rozar la gloria siempre deja con esperanzas de ganarlo la próxima vez. Las ansias se multiplican y crecen las ilusiones. Pero como todos los chilenos sabemos, nuestra suerte no siempre nos ha jugado a favor. Chile fue nuevamente sede en el Panamericano de 1952 y en el Sudamericano de 1955 donde la historia… se repitió.
Hubo repercusiones a nivel nacional. Quedamos tocados. Siempre se queda afectado si no se logra lo que todos anhelábamos; el título. Un país, un pueblo sintieron la pena de la derrota. Y Colo-Colo no fue ajeno a la realidad del país en que el ambiente en que se vivía no era el mejor. Los albos terminarían en una de las peores posiciones en la que se le puede recordar; undécimo lugar y apenas sobre Bádminton.
Para el anecdotario debemos mencionar la curiosidad que pasó. Aquel equipo de funesta actuación en el torneo fue el mismo equipo con el mismo entrenador, con los mismos jugadores y mismos dirigentes que ganaron el título del año anterior (1944). No calzaba, porque en el Apertura mostraron el nivel de un cuadro campeón. Pero el bajón vino, sumado a un sinfín de lesiones, no habían verdaderos jugadores con real peso que suplieran a las bajas. Solo la promesa de Róbinson Álvarez fue capaz de volver a enmendar el rumbo del club haciendo mirar al futuro… hasta de tomar la decisión de tener estadio propio.
Pero mientras el presidente del club se lamenta, la Alemania se rinde a los aliados y nos norteamericanos aplastan a Japón con dos bombas atómicas – Hiroshima y Nagasaki- . Nada de comparables sus consecuencias con respecto al holocausto judío y decenas de países devastados por probablemente la guerra más cruel de la historia de la humanidad, sumado al descalabro de un penúltimo lugar de Colo-Colo en el campeonato.