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Los Clásicos son difíciles de categorizar. Años son los que deben pasar para que se forje una verdadera rivalidad entre dos clubes. Colo-Colo no es ajeno a eso. Hoy en día su rivalidad con la U y la Universidad Católica hace temblar a los hinchas esperando el pitazo inicial del encuentro y mostrar la paternidad que se tiene del otro. Muchas veces duele más perder un clásico que un campeonato, porque la humillación nos la hizo el rival. Son partidos aparte fuera del contexto de campeonato. Pero la primera rivalidad que tuvo el cuadro albo no fue específicamente con estos dos equipos anteriormente dichos, sino que fue con el equipo que de sus filas salieron los que serían los fundadores de Colo-Colo: Magallanes.
Fue el gran clásico de los principios del profesionalismo, que como ya dijimos tiene relación con la polémica división interna que tuvo el cuadro albiceleste. Es por eso que en los primeros partidos entre ambas instituciones tuvieran ese sabor tan especial de las citas históricas. El primer encuentro frente a frente entre los dos equipos fue el 17 de junio de 1925 (apenas dos meses después de la fundación del Cacique).
Magallanes llegó a la entonces sede de Colo-Colo, el Estadio de Carabineros con una sola intención; mostrarles a los “rebeldes” liderados por David Arellano quien manda. Mientras que era la prueba de fuego para los albos, era el partido para demostrar que su elección de separarse con Magallanes fue lo correcto que hacer.
Sangre corrió dicen los que fueron a ver el encuentro. Fue un partido bravo, duro y que quedará en el recuerdo de siempre.
“Ante el ímpetu de los colocolinos, uno de los defensores de Magallanes, Witke, empleó recursos inaceptables en un jugador de Primera División y menos aún en un internacional. Pero no solo fue él, ya que también los delanteros magallánicos, aprovechando una caída del arquero adversario, le dieron una lluvia de puntapiés. El más encarnizado pateador, Ortega, hubo de ser expulsado de la cancha. Pero contra viento y marea, o sea porrazos y patadas, Colo-Colo se adjudicó el triunfo por 2-0”. Esto era lo que salía en los titulares describiendo el encuentro al día siguiente.
Ya en el profesionalismo, a Magallanes le fue mejor. Ganó en ambos encuentros y a final de temporada se impuso 3-1 y se coronó campeón en un encuentro en que los albos terminaron con 10 luego de la expulsión de Francisco Sánchez, conocido como “Miss Chile” por su recio juego.
Un campeonato duele. Pero duele aún más un goleada por 9-1 en el año 1939 de Colo-Colo al cuadro magallánico. 30.000 personas presenciaron aquella masacre en el Estadio Nacional donde Alfonso Domínguez fue la figura del encuentro con 5 goles en su cuenta personal.
Como dato curioso, otro detalle que muestra la rivalidad entre ambos equipos es que en 1941, un 1ro de agosto, quedó registrado lo que sería la primera apuesta pública en la historia del fútbol chileno, como un anticipo de lo que sería el Concurso de Pronósticos Deportivos de la Polla Gol.
Ante notarios y al público fue la apuesta por 50.000 pesos (cantidad estratosférica en esos años) entre el presidente de Magallanes, Luis Meza Araya y el presidente de Colo-Colo, Róbinson Álvarez Marín, al resultado del partido que se jugaría entre albos y albicelestes.
Colo-Colo volvió a humillar con un 5-1 y claro… el suculento premio se lo llevo don Róbinson que desde ese día fue más colocolino que nunca.