PLUMA INSENSATA | El Destronado Reina

Javier Reina vino a Colo-Colo a ocupar la “temible” camiseta nùmero 10 para intentar ser el enganche y nutrir a Esteban Paredes, Juan Delgado, Martín Tonso, Andrés Vilches, si es que jugaba, y a Martin Rodríguez. Pese a sus intentos, no logró consolidarse y hoy es considerado en varios medios como el peor del clausura.

Autor | Alejandro Trincado 

Digamos que Reina no vino a jugar a una de las mejores ligas del mundo, ni siquiera a la mejor de Sudamérica. Si bien Chile es la selección campeona de América, ello es fruto de una serie de jugadores que hace milenios atrás pisaron las canchas del fútbol chileno pero que ahora, depositan sus habilidades en las mejores ligas del mundo. Hablemos de España, Italia, Inglaterra y Alemania, entre otras.

Digamos que aparte de ser porfiado de cara, venía con pinta de ser ese típico jugador colombiano cachañero, talentoso, que la pisa y que baila al hacer un gol. Nada de eso señores. El ex jugador de Seongnam de Corea del Sur, solo se quedó en la pinta.

Lamentablemente, el cafetero fue víctima de la pésima gestión de Fernando Carvallo en el buen análisis de los refuerzos y posterior contratación.

Ya, pero tampoco seremos tan malos con el ex técnico de Universidad Católica pues pensemos que tiene que trabajar con el siempre complicado Aníbal Mosa.
Mosa quería podar dirigencialmente y también, escatimar de manera transversal. Entonces él habló con Carvallo y le dijo: tenemos 3 palos verdes, busquemos algo barato y en una de esas le achuntamos. De tres tiros, solo uno y medio llego a destino: Matías Zaldivia y hasta por ahí Martin Tonso, bien hasta por ahí.

Teniendo como base lo anterior, concordamos con que el error vino de casa y no precisamente de Reina. Él vio la posibilidad de llegar a un club grande de Chile y pensó que sería una buena vitrina para después migrar a un fútbol competitivo. El problema fue que no analizo que venía a uno de los peores años de nuestro fútbol, donde la corrupción tiño la alegría de ese 4 de julio de 2015 y que vino a pararnos en seco. De jactarnos por no tener tratos sucios en Chile, pasamos a la cochinada en su máxima expresión: Jadue en manos del FBI. Pero bueno, eso es tema de otra columna.

Reina mostró ciertas habilidades y créanme que le di su tiempo de prueba. Desgraciadamente, es uno más de los jugadores que no rindieron con la camiseta número “10”. De esos que pasan sin pena ni gloria. Claro está que si se va, se hizo buenas lucas pese a jugar poco y a rendir nada.

A lo mejor este jugador hubiera rendido de otra manera si es que el planteamiento hubiese sido más ofensivo o quizá con más compañeros en el medio campo y dos delanteros. Quién sabe muchachos. Una pena porque este Colo-Colo lo necesitaba. Necesitábamos un jugador distinto, ya que Jaime Valdés estuvo muy opacado por las lesiones y eso que quería irse a San Lorenzo. El equipo solo descansaba en el Pajarito y eso a la larga nos pasó la cuenta.

Justamente para eso fue contratado el Cafetero.

Ojalá que se vaya. No lo digo desmesuradamente, lo digo porque Bryan Carvallo es por lejos mejor jugador. Aparte, tengo una alta esperanza de que este año llegarán buenos refuerzos. No los mejores, pero sí que vendrán a aportar. A sumar a un club que necesita títulos internacionales, no nacionales. Métanse eso en la cabeza.
¿Otra oportunidad? Por ahí, el representante dijo que ahora veríamos la mejor versión del colombiano. ¿Será tan así? Simplemente fue un Reina que vino con su trono muy bien ornamentado, pero que no rindió lo esperado y que ahora se va destronado. Salud por eso. O mejor un café bien cargado, en honor al desvalido.

Foto gentileza de T13.cl