Cuatro partidos seguidos han bastado para mostrar a un Cacique disminuido física y futbolísticamente, de tal forma que de seis puntos posibles en el campeonato nacional (San Marcos y Universidad de Chile) y seis en la Libertadores (los dos frente a Atlético Mineiro) obtuvimos uno, perdiendo de esta forma la amplia ventaja que teníamos con Católica y por el torneo continental, la posibilidad de abrochar la clasificación.
Autor | Alejandro Trincado Follow @jano_trincado
Presos de una convicción digna de un hincha del FC Barcelona, encaramos este mes con un calendario apretadísimo y con un plantel que lamentablemente quedó muy corto. Todos pensaban, de hecho me incluyo, que la seguidilla de encuentros que nos presentaba marzo, serían bien abordados por Colo-Colo. Empero, no fue el caso y ahora el optimismo y temple descendieron.
Cuando agarramos la punta del Scotiabank, jugando en silencio y sin el favoritismo, varios estabamos perplejos de que el que más se había reforzado no estaba rindiendo lo esperado. Universidad de Chile está con un pie en primera y el otro en la B. Sin embargo, no nos convoca aquello.
Con un plantel ya afianzado y experimentado se fueron quemando etapas que traerían como recompensa el liderato. Esto nos convoca a lo sucedido el semestre pasado pues también gobernamos desde el prinicipio y este campeonato no ha sido la excepción, hasta el momento.
El patrón se mantiene. Expulsados, lesionados y puntos pérdidos. Quizá no tantas bajas como antes pero si considerables. ¿Por qué? Porque la ANFP de Sergio Jadue dejó estipulado que los equipos se podían reforzar con máximo tres jugadores. Y como Blanco y Negro, de Aníbal Mosa, tenía como objetivo empezar a cuidar la economía de la concesionaria, invirtió poco. Lo que llegaron, a priori no convencían. Hoy dos de ellos son pieza clave.
El punto de divergencia es que el conjunto albo está dando pelea en dos frentes y eso le está pasando la cuenta. Sobre todo este mes y se ha hecho ver en el rendimiento pues no ha sido el esperado. Sobre todo considerando que antes de jugar con Arica veníamos sólidos en todas las líneas y con un invicto.
No tengo una fórmula para encarar lo complicado que se vienen los cotejos de aquí en más. Ya no tenemos que perder más puntos pues aún dependemos de nosotros y lamentablemente la cuenta de ahorro se quedó sin dinero.
Queda darle más confianza a Javier Reina que aún le falta. Este colombiano es esa clase de jugador que requiere de cariño para agarrar vuelo. Si no lo tratas de buena manera no se sentirá cómodo y eso se notará en la cancha, de hecho se nota. Necesitamos también más continuidad para Jorge Araya junto a Esteban Pavez, para de esta manera soltar a Claudio Baeza, esto pensando en la presencia o ausencia de Valdés pues necesitamos variantes.
Siento que este plantel tiene aún con qué defenderse. Solo le falta demostrarlo con mayor prestancia y regularidad. Hay que ser ordenados y fieles al planteamiento que Sierra propone. Que como digo siempre, aunque no nos guste, da resultados.
Aún no hay que alarmarse. Aún queda patria. Aún no caemos (mentalmente) y no creo que lo hagamos. Este equipo tiene cojones, fuerza, empuje y coraje. Solo falta más concentración y mancomunión. Se puede, claro que sí, por supuesto que sí, decía un profe.
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