¿Qué pasa con la cantera alba?

Mucho se ha hablado de la falta de refuerzos o la calidad de éstos cuando llegan. Sin embargo, Este tema podría pasar a ser de menor relevancia si se tuviera una buena cantera, situación que está lejos de ocurrir.
«Autor | Rodrigo Gallegos

Las divisiones menores, actualmente, están a cargo de Carlos Pedemonte y el rendimiento del fútbol joven, si bien no ha sido malo, no ha dado los rendimientos espectaculares que se tendrían que esperar de un club grande como Colo-Colo.

Además, las divisiones menores deben aportar con jugadores para el primer equipo, ya que éstos son los que sienten con más fervor el indio en el pecho. No obstante, desde hace mucho tiempo no hay un grupo de jugadores que se consoliden en el primer equipo.

¿Cuándo volveremos a ver jugadores de la talla de Arturo Vidal, Matías Fernández, Claudio Bravo, Jorge Valdivia, etc.? Está bien, esos jugadores son extraordinarios, se ven uno en un millón. Pero no hay jugadores que sean la mitad siquiera de ellos. Y eso preocupa.

Preocupa porque cuando hacen falta recursos económicos para tener fichajes de calidad, los jugadores nacidos en casa debieran tener más protagonismo. Preocupa porque en Chile debe haber cientos de niños y jóvenes con gran talento que juegan en las distintas filiales albas pero que no tienen las oportunidades de llegar a conocer ni el frontis del Estadio Monumental.

Muchas veces, la obligación de conseguir logros inmediatos también juega en contra. Para que la incorporación de juveniles al plantel de honor dé réditos, es necesaria paciencia. No se puede pedir que jugadores que recién están jugando sus primeros partidos en el profesionalismo, se echen el equipo al hombro y dirijan a Colo-Colo a un campeonato.

Es por lo anterior que, además de paciencia, se necesita una política deportiva ambiciosa. Que dé los recursos necesarios para un trabajo óptimo y que los encargados quieran triunfar; que den las herramientas necesarias a los jugadores para que estén preparados para la responsabilidad que significa jugar por el equipo más grande de Chile.

Ligado a lo anterior, se debe cuidar a las futuras estrellas. No puede ser que se dejen ir así como así. Bryan Rabello y Diego Rubio son algunos ejemplos de una administración nefasta que sólo están interesados en lo monetario y no en el club (y ni siquiera en el caso de Rabello, que se fue prácticamente gratis). Imagínese estos jugadores se hubiesen quedado más tiempo en Colo-Colo para poder triunfar. Quizás no estarían deambulando en varios equipos en el extranjero.

Pero también es necesaria la colaboración de los jugadores del primer equipo. Ellos como jugadores más consolidados, tienen el deber de apoyar a los más chicos para que tengan toda la confianza del mundo. De nada sirve que se tenga un talento joven si los del equipo estelar no lo acompañan o no lo apoyan en sus primeros pasos en el profesionalismo.

¡Pero ojo! Todo esto debe venir acompañado de mucha responsabilidad, trabajo y constancia de los mismos jóvenes. Ellos son los primeros responsables de hacerse notar y demostrar que están hechos para grandes cosas. Y esto sólo se consigue con trabajo y perseverancia.

 

 

 

 

IMAGEN: ANFP.cl