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Colo-Colo atraviesa un presente inmejorable en el plano deportivo, consolidándose como el sólido puntero de la Liga de Primera con 36 puntos, sacándole una ventaja de 10 unidades a su escolta, Universidad Católica. Sin embargo, mientras el equipo de Pedrero se enfoca en el objetivo de coronarse campeón a fin de año, en las oficinas de Blanco y Negro ha surgido un conflicto administrativo que amenaza la renovación de una de sus promesas: Leandro Hernández.

La nueva política de Blanco y Negro que traba las negociaciones
A pesar del éxito en la cancha, la dirigencia alba enfrenta un complejo escenario respecto a las renovaciones de sus figuras emergentes. Según información de ADN Deportes, el «Cacique» ha implementado una nueva política contractual para sus juveniles y canteranos: eliminar por completo las cláusulas de salida.
Esta medida marca un quiebre con la gestión anterior del club, donde era habitual que a cualquier juvenil con proyección se le blindara inmediatamente con una cláusula de salida, que solía rondar los 5 millones de dólares. Hoy, la directiva busca evitar estas condiciones, lo que ha generado un distanciamiento total con el entorno de Hernández.
El futuro de Leandro Hernández en el aire
El joven atacante de 21 años termina su vínculo actual con el «Eterno Campeón» en diciembre de este año. La urgencia para Colo-Colo es máxima, ya que a comienzos de julio el jugador quedará en condiciones de negociar como agente libre con cualquier otro club, lo que podría significar su partida sin dejar beneficios económicos en Macul.
Desde la dirigencia tienen la intención de extender su contrato hasta el 2028, pero bajo la firme condición de no incluir una cláusula de salida. Por su parte, la agencia de representación del futbolista se mantiene firme: solo aceptarán renovar por dos años más si se incluye dicha cláusula, una exigencia que consideran fundamental para el futuro del jugador.
Negociaciones en punto muerto
De momento, las conversaciones se encuentran entrampadas y no presentan avances significativos. Mientras el club se niega a ceder ante la presión de los representantes, cercanos al jugador comentan que la idea es asegurar una salida controlada en el futuro, algo que choca directamente con la nueva directriz institucional de Blanco y Negro.
Con el libro de pases a punto de agitarse y el plazo de julio acechando, el caso de Leandro Hernández se ha transformado en el principal dolor de cabeza para la dirigencia alba, que arriesga perder a una de sus joyas de la cantera por una política administrativa que busca cambiar las reglas del juego en Pedrero.