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Los ídolos en el fútbol son una especie en extinción, sobre todo en este continente, especialmente desde el rio grande al sur. El aplastante mercado los ha explotado hasta llevarlos casi a la extinción. Ejemplos hay, y muchos, de jugadores que se fueron al extranjero sin ser siquiera titulares en sus equipos, pero que tuvieron la suerte de ser observados por un empresario, tan amante del fútbol como del dinero, que los puso en un equipo de Europa.
Antes (si, soy un romántico de esos) los jugadores llegaban a los clubes por amor a la camiseta, y se quedaban hasta ganarse el puesto o, literalmente, morir en el intento. Habían también los que se quedaban toda una vida en el club de sus amores.
Marcelo Ramirez, el “Rambo”, pertenece a este último grupo. Llegó con esa ilusión a los pastos de Pedrero cuando apenas contaba 10 años. Ocho años después debutaba defendiendo el arco del Popular, en un partido ante O´higgins de Rancagüa.
Siempre a la sombra de Roberto Rojas primero, y José Daniel Morón después, busca ganar minutos partiendo a préstamo a Naval de Talcahuano en la temporada 1990, experiencia que duró solo un temporada, para volver al club al inicio del ’91 y participar del plantel que ganó la Copa Libertadores de América.
Su leyenda con la camiseta popular comenzó a forjarse una mítica madrugada del año 1992 cuando el Cacique enfrentó al Cruzeiro de Belo Horizonte por la Recopa, en Kobe Japón. El partido ya había terminado y se debían ir a lanzamientos penales, momento en que el croata Mirko Jozic opta por sacar a Daniel Morón y hacer atajar al “Rambo”. ¿La razón? Morón decía no atajar penales y Ramírez sí. ¿El resultado? ganó Colo Colo gracias a un penal atajado por él.
La titularidad indiscutida llegaría para el melenudo arquero en la temporada 95, que sin embargo la comenzó en la banca, ya que el cuerpo técnico de ese año optó por traer a un promisorio arquero uruguayo de nombre Luis Barbat. Resistido por la hinchada el uruguayo firmó su eterna suplencia una fría noche en Concepción. Cuando el Cacique ganaba 3-2 a un complicado Huachipato, el charrúa derriba innecesariamente a un atacante acerero. Penal y expulsión para Barbat. Sale Marcelo Vega, entra Marcelo Ramirez. A 5 minutos del final, el “Rambo” se planta en el arco y ataja el lanzamiento, manteniendo el triunfo colocolino y tres puntos claves en aquella temporada.

De ahí en más el portero se adueñó del arco colocolino y sumó siete títulos nacionales. Además, fue constantemente seleccionado chileno estando en el Mundial de Francia 98′. Fue titular en la Copa América de Paraguay en 1999, donde obtuvieron el cuarto lugar.
Dejó el Cacique y la actividad el año 2001, en su palmarés se cuentan 7 títulos nacionales, siendo pilar fundamental en el tricampeonato logrado los años 96-97-98.
Desde esa fecha ha seguido ligado a Colo Colo, alternando en la preparación de arqueros del primer equipo y la dirección técnica de las inferiores.
Marcelo Ramirez, una vida dedicada al Cacique.
Gracias por tanto “Rambo”, un ídolo que yo ví.
Autor | Guillermo Castro