SOÑANDO CON EL ENEMIGO

Pepito era un niño de ocho años que vivía en una gran casa en Santiago. Además de tener una linda familia, tenía un perro guardián que lo había acompañado los últimos años y al cual quería mucho, pues había aprendido a conocerlo y aceptarlo. El perro, Julito, había sido un regalo de unos tíos argentinos en el momento en que la familia mas lo necesitaba, pues en la casa no habia nadie que pudiera proveer algo de seguridad.

Una noche, Pepito se fue a acostar muy tarde y tuvo una pesadilla. Soñó que Julito ya no era más su perro guardián, sin embarg1417652850_151004_1417653115_noticia_normalo eso no era lo más terrible, pues además, el perro ahora cuidaba la casa donde vivía uno de sus grandes enemigos; un niño del barrio con el que no se llevaba para nada bien.

En el sueño, se veía al perro Julito muy feliz con sus nuevos dueños y en su nueva casa. Pepito despertó llorando, y no pudo contener la pena al imaginar que algún día podían quitarle al perro de sus brazos.

Sin embargo, al poco tiempo, entendió que él no era definitivamente el dueño del perro. Y que si este iba a ser tan feliz en otro lado como aparecía en su sueño, debía dejarlo ir. Supo en ese mismo momento que era mejor agradecer por todos los buenos momentos vividos que quedarse con una sensación amarga de despedida, aunque si de él dependiera, elegiría quedarse al lado de su perro guardián por el resto de los días…