El fútbol es tan importante a nivel mundial gracias a la gente, esa gente que hace locuras para muchos absurdas (dicen que existen locuras justificadas) por ver a su equipo, se gasta hasta lo que no tiene por una entrada y por ir hasta los lugares más recónditos del país y el mundo para acompañar a quienes representan el sentimiento que lo motivan.
Sadrach Abarzua Follow @SadracH
Pero ¡el Hincha es Bipolar!.
En todos los equipos, todos los hinchas dicen ser los más fieles, los que más cantan y los que más pasión le ponen en el tablón. Podríamos morir discutiendo cual de todas es la que reúne mejor todas esas cualidades auto profesadas por cada sector, pero si en algo debemos estar de acuerdo todos, es que todas son bipolares.
¿Todas cantan más fuerte cuando van perdiendo? No estimados, se da en situaciones, pero por lo general no es así y es normal, la gente se desanima, se emputece, se ofusca, agregue el apelativo que estime conveniente pero no es lo mismo. No es lo mismo estar con tu pareja en pleno acto amatorio, ella jadeando y gritando por la pasión, a estar con alguien a quien apenas le oyes cuando respira, al final termina casi como cuando ejerces la satisfacción por tu cuenta, tal vez así era mejor. Es porque el humano responde a estímulos y el fútbol está lleno de ellos, es imposible reunir a un grupo de personas mostrarles una jugada dudosa y que todos estén de acuerdo, también es imposible que todos tengan la misma reacción en un estadio como en su casa viendo el televisor.
Por lo mismo es imposible que de diez mil personas que concurren en promedio a los estadios nacionales -me sentí generoso- alientan los 90 minutos, menos cuando se va perdiendo, como mínimo el 25% de ellos entrarán en cólera y actuarán transfiriendo sus instintos en un silencio y chirrido de dientes. Otros traspasan la rabia en groserías, gestos, palabrotas, fuman (aunque está prohibido), comen y otros se encomiendan a deidades, en ocasiones pidiendo por una mejoría y en otras plegarias pidiendo que se vayan todos -¡Ouch!- .
Hay otra cosa que tiene el hincha en su mentalidad bipolar y es que cuando sentencian un penal en contra de tu equipo, para la mayoría siempre está mal no importa si el defensa de turno planta una patada ninja en la cara del adversario volando 5 piezas dentales cuando la pelota estaba a 10 metros de la jugada. Es muy poco objetivo en el análisis pero, si la misma jugada es a favor de su equipo el se levanta salta, abre los brazos celebra, etc. Siempre me ha parecido curioso eso de celebrar una jugada penal, al final solo tienes un 50% de posibilidades y en ocasiones la jugada era más beneficiosa que el penal en sí, pero bueno, es una oportunidad más.
Como mencioné un par de líneas -¿quien dijo Mosa?- atrás la bipolaridad del hincha se expresa en su poca objetividad, no importa lo que pienses, digas o analices, siempre habrá otra que no pensara lo mismo, incluso aquellos del mismo equipo a quien apoyas. Lo más gracioso de todo esto es que los argumentos son siempre los mismos, ¡no vas al estadio!, ¡no sabes de fútbol! cada vez que usted escuche o lea esas palabras muere un árbol en el Amazonas.
Porque para opinar lo podemos hacer todos, el ir al estadio te da una visión diferente pero no confirma que algo sepas de fútbol; es más, conozco a muchos hinchas que salen del estadio y no tienen idea cuál fue el resultado final del partido, si de ese partido al cual macheteo por pagar la entrada. Es que algunos son mas hinchas del tablón que del equipo, algunos gozan más con el ambiente y el brebaje social que los embriaga el sentirse parte de un grupo con un fin común. Pero para eso, mejor se meten a un grupo de cheerleaders ¿no?
Parece triste pero el hincha a pesar de ser el motor del fútbol, solo es un actor secundario en la ecuación. Sin fútbol no existirían sus hinchas -obvio-, pero sin hinchas el fútbol si puede existir; es más, ya lo estamos viendo todas las semanas con estadios más vacíos y más televisores encendidos.
El fútbol ya aprendió cómo sobrevivir sin asistentes, pero si de algo estoy seguro es que mientras gire la pelota, antes y después. Siempre habrá un hincha alentando, no importa si es por la tele, radio o redes sociales. Así es el amor del hincha, ¡el hincha bipolar!
Al final somos todos iguales y ni uno quiere ser como el otro. cosas de la vida.
Hasta la próxima semana, si Arellano quiere. ¡Abrazo de Campeón!
















