TALxCUAL | Mi Libertadores

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Autor | Sadrach Abarzua

La Copa Libertadores es el titulo más grande a nivel de clubes que tiene el Fútbol
Chileno, pero durante 24 años fue el titulo más importante que tuvo nuestro país durante toda su historia. En 1991 Chile tenia aproximadamente trece millones y medio de habitantes, me atrevería a decir que al menos diez millones de personas tienen recuerdos de esa noche mágica.

Mí Libertadores comienza a mediados de los años 80 en un hospital de Providencia. Lindo nombre comunal para colocar como origen de nacimiento en el carnet de identidad, pero nada mas alejado de la realidad. Nací en un campamento ubicado en la comuna de Macul; «Nuevo Amanecer» tenia por nombre el sector ubicado a metros del canal zanjón de la aguada. Crudos y fríos inviernos se viven en un lugar con esa ubicación, en invierno el riesgo que el canal desborde era casi una certeza, cosa que sucedió en más de una oportunidad y debido a mi corta edad solo recuerdo vagos episodios de esos momentos.

Sí recuerdo con cariño que vivíamos en un par de mediaguas que se sostenían más que nada por el peso de las grandes piedras que usábamos para evitar que el viento se lleve las fonolas.

Vivíamos relativamente cerca del estadio Monumental, a pesar de eso mis recuerdos de la campaña en la Libertadores del 91 se concentran más en las transmisiones radiales y esporádicamente en televisión. Debido a las precarias situaciones en las que vivíamos junto a mí familia es fácil entender que ir al estadio era un lujo, aun así mis viejos se la arreglaron para poder ingresar a unos cuantos partidos.

La formula era sencilla, en esos años cuando terminaba el primer tiempo y aun quedaban asientos libres, Colo-Colo abría las puertas gratuitamente, casi siempre cercano al final del partido. Es fácil entender también que al final de la campaña eso se transformo en imposible.

Mí viejo realizo sacrificios gigantes para poder estar en la final de la copa, el mismo que hicieron miles de chilenos así que, ¡YO NO ESTUVE AHI! fue imposible conseguir entradas. Esto lo cuento con orgullo porque en este país todos fueron a la final y todos viajaron siguiendo a Colo-Colo. El Monumental del año 91 debe ser el estadio más grande de la historia para albergar tanta gente, familias enteras de todos los estratos sociales e incluso de todos los equipos. Con eso también se marca una historia y nacen las barras bravas -Juzgue usted si es bueno o malo, es intrascendente en mi historia-, desaparecen las familias y comienza la violencia en conjunto con la fiesta y el carnaval.

La final la vimos en casa de mí tia que vive frente al metro Pajaritos, en realidad los partidos íbamos a verlos ahi cuando se podia porque no teníamos tele. Recuerdo a toda la familia amontonada frente a una tele IRT a color de 14 pulgadas. Todo era tan tenso, estábamos todos tan unidos y amontonados que podías oír respirar al que estaba junto a ti. Respiración que solo se reemplazaba al escuchar los gritos propios de cada partido.

Al final terminamos todos llorando, los adultos sin pensarlo dijeron que saldríamos a celebrar por las calles, nadie protesto, tomamos los abrigos, las banderas y caminamos. Caminamos tanto que al rato ya nos habíamos separado todos, nadie sabia donde estaba el resto. Ya muy avanzada la noche pasamos a comer unos completos en un lugar que años más tarde se haría famoso porque él presidente de los Estados Unidos paso a tomar un vaso de agua, si hasta le cambiaron el nombre por eso, como «Bill Clinton» fue rebautizado. Luego de eso seguimos celebrando, caminando, gritando y llorando; No pasaban micros así que fue tanto el caminar, que con el salir del sol terminamos llegando a nuestra modesta mediagua en Macul, aquella al lado de un canal, rodeada de barro y fonolas pero llena de amor.

Alguno se preguntara ¿qué tiene que ver esta historia con Colo-Colo y la libertadores? La respuesta es simple, la obtención de ese titulo marca un antes y un después en la historia de Chile. Me atrevo a decir que nunca he vuelto a ver este país tan unido como esa vez, ni la obtención de la Copa America logró superar esa algarabía. Pero eso tiene otro motivo, el momento politico y social eran diferentes. Chile necesitaba algo para trazar la linea del antes y después, para la copa America no había ese detonante social, era un deseo conjunto pero no existe actualmente la represión de esos años, ahora cualquiera dice y hace lo que le da la gana, con o sin consecuencias.

Para terminar, mí historia también está marcada por la Copa Libertadores. Significa un antes y un después ya que a los días luego del titulo internacional obtenido por Colo-Colo nos anuncian que por fin podríamos disfrutar de una casa nueva, una casa propia ya fuera de un campamento el barro y las mediaguas.

Lo relevante de esto es que, nunca debemos olvidar nuestros orígenes ni cuanto nos costó llegar a nuestro objetivos. Es valido caer y volver a intentarlo, pero para volver a trazar el objetivo es necesario recordar el inicio anterior y cuanto nos costo llegar a él, no recordar lo lindo de la vista desde la cima. ¡Esforcemonos en el camino, ensuciémonos con barro, que nos cueste y disfrutemos!

 

Hasta la próxima semana, si Arellano quiere. ¡Abrazo de Campeón!

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