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Huachipato, por copa Chile, la “U” de Chile y de Conce por el torneo local, hoy, Cobreloa… Son los 4 partidos ganados de forma consecutiva por Colo-Colo. Cada uno con ciertos matices, cada uno de ellos de una forma especial y con su toque de “romanticismo” que nos hace hoy estar más ilusionados que nunca.
Imagen extraída de La Tercera
Autor | Sebastián Ibarra Follow @ELFaaXaa
El primero fue el cuadro de la usina, copa Chile era el torneo, ganar o ganar el lema. Se necesitaba volver al triunfo y sobre todo en casa. El popular supo imponer su fútbol y con un sólido juego se ganó y se pasó de ronda. Recién comenzaba la historia, los de Guede ya empezaban a comprender el sistema y ahora salían las cosas… Vino el superclásico, la mejor definición para este partido; un baile, desde principio a fin, Colo-Colo fue sólido y comenzaba a consolidar una forma de juego.
Así llegó el encuentro del fin de semana, el cacique enfrentaba a Universidad de Concepción, equipo que más de alguna vez nos complicó, la meta era solo una, consolidar con juego y resultados el alza. Con un doblete del incombustible Paredes, seguimos en racha y hasta nos metimos en la pelea del título. Hoy, llegaba Cobreloa, por los 4tos de copa Chile y aunque nos cueste admitir, son de los pocos equipos y lugares (Calama) donde nos cuesta jugar, por lo mismo el partido era de vital importancia para reafirmar el alza en el juego.
Guede mandó a la cancha un equipo mixto, mostró otras cosas, menos vértigo, más control, menos presión, más juego. Hoy el equipo del “loco” buscaba equilibrio, y aunque el equipo se vio complicado en algunos momentos, gran parte del encuentro se manejó el partido y los tiempos. No fue el típico partido de Colo-Colo, esta vez fue más lento, pero más efectivo. Hoy el equipo mostró otra cara, una igual de necesaria que el ataque, una donde pretende cerrar encuentros, donde la tranquilidad es el bastión principal para lograr los resultados.
Cual sea el partido, lo que es un hecho que volvió una vieja costumbre, las más linda de todas a la que estamos acostumbrados todos los colocolinos, la costumbre de ganar, esa que por una extraña razón habíamos perdido. Hoy somos el equipo que todos queremos, ese que nos gusta, ese que ganar cuando tiene que hacerlo, que convierte cuando debe, que defiende cuando se necesita. El trabajo de apoco comienza a rendir sus frutos y el “profesor” Guede, cada día se afianza más en su puesto. Solo queda esperar, que los títulos llegarán, porque con trabajo y perseverancia se consiguen las cosas… mientras tanto, tenemos la vieja costumbre de ganar.

