VICENTE RUBEN PRINCIPIANO «EL PRINCIPE»

El 2002 Colo Colo enfrentaba una compleja situación económica. La quiebra que enfrentaba el Club obligaba a usar la imaginación para reforzar un plantel siempre obligado al título. El argentino Vicente Principiano venía a poner a prueba el ingenio de los dirigentes de la época. El resultado fue a todas luces lamentable.

Con la quiebra declarada, los destinos del club por ley debían quedar en manos del síndico de quiebras Juan Carlos Saffie. El hombre de leyes sabía, esta claro, pero de fútbol poquito.

Ante la continuidad de giro del club y la fuga de jugadores debido a la situación financiera del club, la búsqueda de refuerzos se volvía una tarea titánica para los regentes del Popular. Puestos a usar el ingenio más que la billetera, comenzaron la búsqueda de los cracks merecedores de vestir la blanca.

Desde el Racing de Avellaneda y con el título de campeón bajo el brazo, llegaba el elegido para mover los hilos del mediocampo albo. Vicente Principiano llegaba a Macúl bajo el préstamo de un año y con la misión de acompañar, o al menos, ser la alternativa a Marcelo Fabian Espina.

El volante creativo de 22 años nunca pudo afirmarse en la titularidad del Cacique, donde jugó poco y nada. El técnico Jaime Pizarro le bajó el pulgar a los pocos días de llegar a Macul y lo condenó a la suplencia eterna en un equipo que, debido a diversas circunstancias, se fue plagando de jugadores jóvenes provenientes de las divisiones inferiores.

PRINCIPIANO
Principiano en la pretemporada de ese año. Foto: La Cuarta

Sin embargo, y a pesar de su escaso aporte deportivo, las portadas no le serían esquivas al joven volante. El 11 de octubre de aquel año, quizá agobiado por su situación deportiva, y encontrando el incondicional apoyo de su compañero Nicolás Tagliani, también de discreto paso por el Popular, decidió ahogar las penas en algún tugurio del barrio alto. Tal y como lo demostraba en la cancha, fue incapaz de gambetear un control policial en la comuna de Vitacura. Los 1.75 grs de alcohol por litro de sangre que marcó en la alcoholemia terminaron por cerrar su pasó por el club más grande de Chile.

Al año siguiente volvió a Racing de Avellaneda, donde se destacó por poner la música en el camarín y preparar los mates para sus compañeros de suplencia. A contar de ahí comenzó un largo peregrinar por distintos equipos y ligas, llegando incluso a jugar en el poderoso fútbol Sudafricano y la cuarta división del fútbol italiano. El año 2013 colgó los botines en el reputado Sacachispas de la C Nacional Argentina.

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