COLUMNA DEL HINCHA | A olvidarnos del trago amargo y pensemos en Mineiro

Tuve una larga jornada de reflexión antes de escribir estas palabras, y la verdad, quería dejar pasar la rabia del momento para, con más calma, expresar lo ocurrido ayer en el Monumental.

Como cambian las cosas en menos de 7 días. Pensar que en México, tomamos la primera opción de pasar a la siguiente fase, y luego, nos dejan colgando en casa. Pero dentro de todo el enojo que tenemos, que es evidente, me mantengo con tranquilidad: No está muerto quien pelea.

¿Por qué? Una razón muy simple, solo una goleada nos deja fuera de la Libertadores. Hagamos un ejercicio muy simple: Colo Colo sigue dependiendo de sí mismo para pasar de ronda, y ante Brasil hay que buscar como mínimo el empate, incluso cayendo por la mínima. No todo puede estar tan perdido.

Si nos ponemos a pensar, y creo que en eso podremos estar de acuerdo, es que el partido ante Santa Fe se planteó mal desde el principio. Aunque el esquema venía funcionando, y se vio con Ñublense, Atlas y Audax. Pero lo de ayer fue la peor versión de Colo Colo.

Hubo inseguridades, en especial de Vilches, Barroso y Cáceres. Lentos, y con constantes pérdidas de balón, incluso la solución en el área, Baeza, se desconcentró en un instante y significó el segundo tanto colombiano. Para qué hablar de las bandas, cero efectividad con el consiguiente desgaste. Un Luis Pedro Figueroa que pasó a una categoría especial, cero aporte. Esteban Paredes, que iba por su gol 100 oficial, un capitán batallando solo. Con un Jaime Valdés y Vecchio que se preocuparon de cualquier otra cosa que generar las jugadas ofensivas. En resumidas cuentas, un desastre.

Podríamos estar horas y horas realizando un análisis del partido, pero quiero llamar a la tranquilidad a todo el pueblo albo, y rescatar en este momento ese viejo dicho, que en más de una ocasión nos sacó adelante: De atrás pica el indio. Y la responsabilidad es de Colo Colo. Para ganar el Clausura, dependemos de nosotros. Para avanzar en la Libertadores, dependemos de nosotros.

Y más que mirar en menos el trabajo de Tito Tapia, más allá de las puteadas que en más de una ocasión tiramos en el Estadio, o frente a la TV o al PC, más que nunca hay que rescatar el sentimiento araucano más puro, esa sangre india que corre por las venas de la mitad +1 de Chile, y de demostrar que el grande no muere, que seguimos acá más vivos que nunca, y que dependemos de nosotros de seguir escribiendo una historia distinta cada día. Pero también, depende de nosotros.

¡Levantar la cabeza que aún queda Patria! Olvidemos este trago amargo, y ahora a pensar en Mineiro. Pero antes, pensemos en Católica, pero esa es otra historia.

Y Tito, lo disculpamos. Pero aún tenemos mucho que escribir.